CLÁSICOS DEL ROCK 2
U2
2023
BOY
Año de publicación: 1980
Puntuación:
1) I Will Follow; 2) Twilight; 3) An Cat Dubh; 4) Into The Heart; 5) Out Of Control;
6) Stories For Boys; 7) The Ocean; 8) A Day Without Me; 9) Another Time, Another Place; 10) The Electric Co.; 11) Shadows And Tall Trees.

2023
Como suele ocurrir con los grupos que en algún momento de su carrera han alcanzado un estrellato masivo, los inicios de U2 nos muestran a una banda modesta (los irlandeses eran así al menos en el siglo XX) cuyo sonido poco tiene que ver con lo que llegarían a ser después. Uno de los motivos es que para sus tres primeros álbumes contaron con los servicios del productor Steve Lillywhite, quien ya había producido nada menos que el álbum de debut de Siouxsie & The Banshees y también un álbum de los dinámicos XTC (el estupendo Drums And Wires). Las influencias de esos grupos se hacen ver aquí, como también la influencia de The Police, uno de los grupos estrella de esos años, pero U2 también imprimen su sello personal basado en las texturas de guitarra de The Edge (Bono todavía era un chico modesto que buscaba su voz personal). De esta manera, el entusiasmo de unos chicos que quieren desplegar un pop-rock rítmico se nos muestra aquí con un loable debut que contiene muchas ideas.
Así pues, se muestran seguros en un estilo de pop-rock dinámico con las texturas de guitarra de The Edge como elemento diferenciador y una potente sección rítmica, de tal manera que canciones como ‘Out Of Control’ o ‘The Electric Co.’ son un valor seguro dentro del estilo del grupo. Pero la consistencia y grandeza que demuestran en ‘Twilight’, más propia de una banda experimentada, denotan el talento innato de estos chicos. Es una pieza que envuelve con una atmósfera intrigante especial y que aparte contiene el mejor solo de guitarra del disco, si bien es breve. Donde buscan una atmósfera particular pero más relajada y tranquila es en ‘Into The Heart’, cuya larga introducción instrumental abarca la mitad de su duración para que luego entre Bono y comience el tema en sí sin que sepan bien hacia dónde llevarlo. Estos chicos todavía no sabían hacer baladas y su estilo inicial no queda demasiado bien cuando lo ralentizan. Quizá por ello ‘The Ocean’ se queda en un minuto y medio de duración, porque así no necesitaban pensar en qué hacer con ella para añadir dos minutos más.
La carta de presentación del grupo no puede ser más pegadiza porque la primera canción, ‘I Will Follow’, engancha desde que empieza a sonar el xilófono y entra su dinámico ritmo. Bono también sabe emplear su voz con buen efecto en muchos momentos, como esas voces al final de ‘A Day Without Me’ que magnifican el tono épico que pretenden transmitir. Consiguen ritmos incisivos e intimidantes como el de ‘Stories For Boys’, aunque Bono todavía no sabe aprovecharlo para emplear una letra impactante. En esta canción es curioso comprobar cómo los coros que cantan “oh, oh, oh, oh…” parecen seguir la línea melódica de los coros de fondo del comienzo de Ommadawn de Mike Oldfield. Por otra parte, ‘An Cat Dubh’ puede tomarse como la versión gaélica y ochentera de ‘Lucifer Sam’ de Pink Floyd, manteniendo el mismo tono intrigante y a un gato de protagonista. Bueno, aquí incluso The Edge hace sonar la guitarra como un maullido.
No puede faltar en el disco algún tema de relleno como ‘Another Time, Another Place’, aunque en estos primeros años siempre cuidan el apartado instrumental para que se pueda escuchar con suficiente interés, aparte de que el estribillo está bastante cuidado. Para el final dejan un primer intento de mostrarse solemnes bajo la batuta del profeta Bono, pero ‘Shadows And Tall Trees’ suena atascada y pretenciosa, esto último todo un prodigio al tratarse de una canción de ingredientes sencillos. Pero esa es la magia de Bono, transmitir pretenciosidad sin tener donde sustentarla. En cualquier caso, los primeros años de U2 son los mejores y este recomendable debut es la demostración de que tenían cosas que ofrecer desde el principio. Olvidémonos de egocentrismos que todavía no ensombrecen la música de un grupo interesante.
OCTOBER
Año de publicación: 1981
Puntuación:
1) Gloria; 2) I Fall Down; 3) I Threw A Brick Through A Window; 4) Rejoice; 5) Fire;
6) Tomorrow; 7) October; 8) With A Shout; 9) Stranger In A Strange Land; 10) Scarlet;
11) Is That All?

Podemos imaginarnos a estos chavales después de haber debutado con un disco potente y que seguro que tuvo una gran relevancia en su país, cada uno de ellos recibiendo las correspondientes alabanzas de sus familias: “Estamos muy orgullosos de ti, ¿pero no podríais haber reflejado algo de todo aquello en lo que te hemos educado? ¡Hay que respetar las tradiciones!”. Y este segundo álbum se parece mucho al primero, pero con la mejora técnica (que no compositiva, por desgracia) que supone tener una experiencia previa. La diferencia aquí radica también en la temática empleada, pues la transformación de Bono en profeta debía ocurrir de un momento a otro. La tradición católica de Irlanda, uno de los países más profundamente religiosos de Europa, ya se nos muestra en la terminología empleada en los títulos de algunas canciones (¿‘Gloria’? ¿‘Rejoice’?) e incluso en algunas de las letras, sean las frases en latín en el estribillo de ‘Gloria’ (una canción que define todo el álbum), hablar de Jerusalén o la fraseología cristiana de ‘With A Shout’, con ejemplos como “To the foot of He who made me see”.
Pero podemos obviar las letras y centrarnos en la música, puesto que desde el principio demuestran que son un grupo de rock. Buscan y encuentran una épica bien entendida en ‘Gloria’, donde la voz de Bono suena esplendorosa y convincente, sobre todo en el glorioso (nunca mejor dicho) estribillo cantado en latín. El riff de guitarra es también una delicia, como lo son también sus secciones más reposadas que nos preparan para los momentos de mayor carga emocional, sobre todo en el tramo final donde la voz doblada de Bono alcanza toda la gloria que necesita esta canción. Es curioso que canciones con la misma intención épica como ‘I Fall Down’ o ‘Is That All?’ queden en tierra de nadie porque no consiguen transmitir ninguna emoción especial, a todo lo cual cabe añadir una tercera canción, ‘Rejoice’, que parece una reescritura de ‘Gloria’ y por ello pierde puntos. Precisamente los momentos más reposados de ‘Gloria’ sirven de modelo para la totalidad de ‘I Threw A Brick Through A Window’, donde al menos The Edge va añadiendo sus trallazos de guitarra y eso sirve para distinguir suficientemente esta canción.
Se nota que Bono ha sido criado en el catolicismo, pues el desconcierto sociológico de su generación lo asocia de manera convincente con la idea religiosa de Jerusalén en ‘With A Shout’ y le sale otra interpretación soberbia. Sus compañeros no se quedan atrás porque vuelven a ejecutar una estructura que les permite jugar con maestría con la tensión musical. Las raíces irlandesas no sólo se remarcan en el aspecto religioso, sino que también echan mano de sonidos tradicionales (no todo iba a ser catolicismo en cuanto a recuperar la tradición) como en ‘Tomorrow’, canción de pegadizo estribillo que en realidad no despega hasta que atravesamos su ecuador, si bien su coda deja con una sensación de que podía haber llegado a más.
Entre tanta catarsis instrumental sorprende encontrar una canción básicamente de piano como ‘October’, que aparte parece instrumental porque hasta que ha transcurrido la mitad no entra la voz. La ambientación de ‘Scarlet’ es heredera de ‘Atmosphere’ de Joy Division y queda como lo más flojo del álbum. En cambio, ‘Stranger In A Strange Land’ sí que resulta épica y resultona, más acorde a lo que son los primeros años del grupo, mientras que ‘Fire’ queda como una canción de relleno, a pesar de su ímpetu, por lo que resulta chocante que sirviera de single de presentación de October, un álbum algo irregular para poder equipararse a su debut y que simplemente mostraba el bajón típico que suele haber en un segundo álbum, cuando la discográfica quiere aprovechar rápidamente el tirón de un debut y los artistas deben aprovechar descartes sin tener tiempo para componer suficiente material de la misma calidad. O sea, todo eso cuando se tiene suficiente talento para componer. Cuando no se tiene talento para ello, pues ya sólo se puede ir cuesta abajo.
WAR
Año de publicación: 1983
Puntuación:
1) Sunday Bloody Sunday; 2) Seconds; 3) New Year's Day; 4) Like A Song…;
5) Drowning Man; 6) The Refugee; 7) Two Hearts Beat As One; 8) Red Light;
9) Surrender; 10) 40.

Llegamos aquí al último trabajo con el productor de sus inicios, Steve Lillywhite, que es también la cumbre de la banda respecto a su evolución y la experiencia acumulada. El grupo domina su sonido particular, la sección rítmica de Clayton y Mullen crea estructuras consistentes y ambientaciones envolventes, la guitarra de The Edge es cada vez más incisiva y emocionante, y Bono canta con mesura en un punto equilibrado entre la emoción y el narcisismo. Un trágico e impactante suceso ocurrido en Irlanda una década antes (cuyas repercusiones se mantenían todavía en 1983) marca ineludiblemente este álbum. Es el Domingo Sangriento (Bloody Sunday). En 1972 un grupo de militares británicos disparó contra católicos (o sea, gente de ocho apellidos irlandeses) que se estaban manifestando en Derry, una ciudad deprimida de Irlanda del Norte donde había mayoría de irlandeses (católicos) pero vivían bajo un gobierno local unionista (pro-británico y anglicano). Habría de pasar casi cuarenta años para que el Primer Ministro del Reino Unido pidiera disculpas por lo ocurrido, una matanza que llevó entonces al auge del grupo terrorista IRA porque la única salida que vio mucha gente ante esa violencia de estado fue luchar con la misma violencia. Eso debería ser una enseñanza histórica para los países democráticos, puesto que la espiral de violencia creada se mantiene y puede durar varias décadas.
Una batería que suena como los disparos de metralleta es lo que inicia ‘Sunday Bloody Sunday’, adentrándonos en la barbarie de aquel infausto día. La letra es estremecedora, pues refleja la mentalidad del ciudadano norirlandés que acaba asumiendo esa violenta normalidad para poder seguir el día a día. Primero, la negación de que algo así haya ocurrido, aunque en realidad no sea una novedad (“I can't believe the news today”); después, visualizar que la situación precisamente no se acabará ahí (“And the battle's just begun”); por último, la asunción de que se trata de una realidad y que se ha de convivir con ello (“And it's true we are immune / When fact is fiction and TV reality”). La música nos permite visualizar la escena de aquel día, escuchar los disparos, mientras la voz expresiva de Bono nos hace imaginar la angustia de las personas que asistieron a la masacre. Puede decirse que esta canción es el equivalente musical a Los fusilamientos del 3 mayo de Francisco de Goya, expresando toda la angustia y crueldad del momento. Prosiguen los disparos en ‘Seconds’ bajo un ritmo más pausado, como si fuera una coda de ‘Sunday Bloody Sunday’, pero pronto nos avisa Bono de que lleva sólo un segundo decir adiós, pues no solamente está el peligro de que fuerzas del estado disparen sobre ti cuando te estás manifestando, sino que a nivel global se puede matar muchísima gente apretando el botón de una bomba teledirigida. Gente inocente que no puede prever tal barbarie. De esta manera, estas dos primeras canciones son las dos caras de una misma moneda, pues mientras ‘Sunday Bloody Sunday’ nos habla del terror vivido in situ, ‘Seconds’ trata del terror diario que cabe sentir cuando la violencia es parte de tu entorno. El estribillo coral de la segunda transmite la resignación y tristeza ante tal situación, motivo por el cual también puede tomarse como el réquiem del Domingo Sangriento.
Otra de las grandes composiciones de U2 es ‘New Year's Day’ y no es casualidad que Bono se muestre humilde aquí. La canción envuelve en una atmósfera de aflicción con su pegadizo ritmo mientras sentimos al mismo tiempo la consternación de Bono y toda la rabia contenida que muestra en segundo plano la guitarra de The Edge. Es una de los mejores trabajos de guitarra de su carrera, sin duda. Y bueno, en el apartado vocal la canción está repleta de emotivas melodías, incluido un estribillo sencillo que viene precedido de un puente donde Bono lo da todo. Sus gritos descarnados a lo largo de la canción llegan muy adentro del oyente, pero la guitarra le gana en emoción. Nos dicen que la canción está inspirada en el sindicato Solidaridad de Polonia, muy importante para la llegada de la democracia en un país que padeció décadas de totalitarismo comunista y donde los trabajadores se unieron valientemente por sus derechos, puesto que los derechos humanos están por encima de cualquier idea política. En cualquier caso, tampoco se discierne nada sobre eso en la letra de U2 y hubiera sido muy importante en ese momento. ‘Like A Song…’ prosigue con el poderío de ‘New Year's Day’ y sólo hay que dejarse llevar por su dinamismo y la energía que le imprimen, con una guitarra que vuelve a hacernos vibrar. De igual manera que la dupla anterior, puede tomarse la segunda como la coda de la primera.
Es muy interesante y original en ‘Drowning Man’ el contraste entre el armazón instrumental y la voz declamatoria, pues ambos se van desarrollando por separado como si no tuvieran nada que ver con el otro, como si fueran dos composiciones diferentes, una instrumental y otra a cappella. En cambio, la rareza de ‘The Refugee’ radica en su percusión tribal en una época en la que se estaba echando un ojo al continente africano y muchos grupos y artistas (Talking Heads o Peter Gabriel, por ejemplo) se inspiraban en esos ritmos exóticos e impactantes. Precisamente algo parecen inspirarse en Talking Heads para la estructura rítmica de ‘Surrender’, una canción donde los ritmos no son africanos pero los coros femeninos que entran al final sí muestran esa influencia. En comparación con lo más destacado de este álbum, ‘Two Hearts Beat As One’ suena convencional y quizá por ello a Bono le da por hacer un poco de rap en algún momento, para ver si así levanta un poco el vuelo. Pero es inevitable encontrar música de relleno en un disco de U2, como ocurre también con ‘Red Light’.
Para el final del álbum nos dejan en ‘40’ una reflexión que enlaza con la pregunta lanzada en ‘Sunday Bloody Sunday’, pues vuelven a cantar “How long to sing this song?”. No tiene nada más en especial esta canción, una composición del último momento que se grabó con la intención de completar la duración del LP. Tras este sensacional álbum, dentro del estilo inicial desplegado por la banda ya no parecían haber más vías de evolución y a partir de ahora empezarán poco a poco a abrirse estilísticamente, así como Bono irá cogiendo confianza para destaparse como altavoz humano de los males que afectan al mundo. Tanto una cosa como la otra tenían un alcance por entonces difícil de determinar y era imprevisible saber si mantendrían la misma notoriedad abriendo su sonido o aferrándose al liderazgo de Bono. Bueno, en lo primero había mayor esperanza, pero en lo segundo ya debía ser una/o muy fan de este señor para tolerar su creciente afán de protagonismo. Pero sí, War queda como el álbum más consistente del grupo a pesar de que son otras canciones las que se mantienen con mayor facilidad en la memoria colectiva.
UNDER A RED BLOOD SKY
Año de publicación: 1983
Puntuación:
1) Gloria; 2) 11 O'Clock Tick Tock; 3) I Will Follow; 4) Party Girl;
5) Sunday Bloody Sunday; 6) The Electric Co.; 7) New Year's Day; 8) 40.

Pronto lanzaron un álbum en directo tras la gira de War que les llevó por Europa, Norteamérica y Japón, nada menos. Esto era el estímulo que necesitaba Bono para sentir que sus mensajes llegaban a medio mundo. El repertorio elegido para este disco contiene en su mayor parte canciones potentes y de marcados ritmos que no pueden dejar al espectador indiferente. U2 siempre tuvieron claro que debían conseguir un impacto en el público y mediante Under A Blood Red Sky (título que hace referencia a un verso de ‘New Year's Day’) buscan que el público conozca lo que significa asistir a un concierto suyo. Incluso llegó a publicarse al año siguiente el vídeo de un concierto en Estados Unidos del cual se incluyen aquí un par de interpretaciones. Resulta extraño, incluso indignante, que sólo se incluyan ocho canciones y que el álbum en total tenga una escasa duración de poco más de media hora. Podrían haber aprovechado mucho más el plástico del vinilo.
Al menos, y lo podemos tomar como un regalo, se pueden escuchar un par de canciones que habían sido publicadas previamente como single y que son las que más se alejan del estilo característico del grupo en estos primeros años. Por un lado está ‘11 O'Clock Tick Tock’, que fue publicada en 1980, unos meses antes de que se lanzara el LP de debut del grupo, y es lo más relajado del álbum por su reposado estribillo, aunque el tema va creciendo conforme avanza y The Edge decide tomar las riendas. Los “La, la, la, la” que canta Bono en algún momento quizá pudieran ser una influencia para un joven Morrissey que por entonces ya estaba grabando lo que sería el debut de The Smiths. En cambio, ‘Party Girl’ era la cara B del single ‘A Celebration’, publicado en 1982, y se trata de una canción pop que demuestra el talento para el gancho melódico de estos irlandeses.
Cabe destacar que The Edge vuelve a ser el héroe en ‘New Year's Day’ por su descomunal trabajo de guitarra que transmite un sentimiento todavía más profundo que el resto de elementos activos, incluida la voz de Bono. Para un grupo como U2 es inevitable finalizar un concierto sin que el público cante un himno al unísono con ellos. En esta época, la canción elegida para ese menester es ‘40’, la cual aquí en su implementación todavía presagia más la futura ‘Sweetest Thing’, canción que en primer lugar quedará como una olvidada cara B de single en 1987 para después reaparecer como canción novedosa al ser regrabada en un recopilatorio de 1998 y volver a publicarse como single, en esta ocasión como canción principal. Esto último es coherente para una persona concienciada con el medio ambiente como Bono. Igual que se ha de reciclar los materiales, él recicla sus canciones y las vuelve a aprovechar.
2026
THE UNFORGETTABLE FIRE
Año de publicación: 1984
Puntuación:
1) A Sort Of Homecoming; 2) Pride (In The Name Of Love); 3) Wire;
4) The Unforgettable Fire; 5) Promenade; 6) 4th Of July; 7) Bad;
8) Indian Summer Sky; 9) Elvis Presley And America; 10) MLK.

2026
Nos adentramos aquí en una nueva era en la carrera de U2. Llegó el momento de buscar nuevos sonidos y alejarse del rock más directo de sus inicios, lo cual era motivo de aplauso porque la decisión llegaba tras haber grabado su mejor obra: War. Para ello, y dado que eran irlandeses de pura cepa con su estigma cristiano, lo primero que hicieron fue matar al padre, o sea, al productor de sus tres primeros álbumes, para buscar otra gente que impulsara ese afán de progresión y experimentación que necesitaba la banda. Los elegidos para tal menester no pudieron ser mejores, pues se trata nada menos que de Brian Eno y Daniel Lanois, quienes por entonces estaban colaborando juntos en los álbumes ambientales de Eno y esta nueva experiencia les sirvió para volver al mundo del rock. Quien tomó las riendas principalmente fue Eno, pues para 1984 Lanois todavía no había adquirido el bagaje como productor que le otorgará una enorme reputación. Precisamente, puede tomarse The Unforgettable Fire como el primer álbum relevante para Lanois como productor, salvo que uno quiera tomar como relevantes las aberraciones ambientales de Eno donde él participó.
Un nuevo sonido, más formal y consistente, nos anuncia también a una nueva banda mediante ‘A Sort Of Homecoming’, donde incluso Bono suena equilibrado dentro de su estilo ostentoso. Eso sí, esos momentos donde canta “Oh, come away / Oh, come away” parece que esté cantando algo tribal mientras da vueltas alrededor de una hoguera; también le da por entonar los “Tonight, tonight” como si estuviera en ‘Sunday Bloody Sunday’, denotando así que era un vocalista con menos recursos de los que aparentaba. A lo largo del álbum no faltarán temas donde nos encontremos a los U2 más desmelenados y frenéticos posible, como ocurre en ‘Wire’, pero un frenesí nada reñido con la melodía y por ello nos ofrecen un memorable estribillo, que aun estando en un tono menor, encaja a la perfección con el resto del tema. Al grupo se le dan bien los ritmos dinámicos, como demuestran también en ‘Indian Summer Sky’, donde tampoco se olvidan de acompañarlo con melodías vocales con gancho y vibrantes destellos instrumentales, sobre todo cortesía de The Edge. Precisamente es su guitarra y la sencilla pero efectiva batería los que crean un efecto de crescendo muy positivo en la balada ‘Promenade’.
El sonido más característico que asociamos con U2 es el de la guitarra de ‘Pride (In The Name Of Love)’, que en realidad está claramente influenciado por el de ‘Run Like Hell’ de Pink Floyd, cortesía del gran David Gilmour, pero en conjunto es una canción con su propio gancho y con una perfecta estructura pop, quedando con justicia como una de las canciones carismáticas de la banda. Respecto a su título, resulta curioso que nos podamos encontrar tanto el de ‘Pride’ a secas como con el añadido del primer verso del estribillo, ‘Pride (In The Name Of Love)’. La hermana menor de esta canción es ‘Bad’, que es como si hubieran reciclado la anterior de una manera más sencilla, por lo cual no deberían haberla alargado hasta los seis minutos, sobre todo porque así habríamos evitado al Bono predicador enfervorecido que aparece en la recta final. Aparte, que se le ve cuando empieza a coger carrerilla cantando “Dislocation, separation, condemnation, revelation in temptation…” y se acaba viniendo demasiado arriba. En todo caso, su momento estelar haciendo de Predicador Mayor del Primer Mundo (que es como podríamos denominarle) llegará al final para cerrar el álbum –cómo no– mediante el espiritual ‘MLK’, una canción que nos lo muestra cantando a solas con un discreto sintetizador de fondo (para no desviar la atención sobre este dudoso líder). Esta canción sirve de prueba para saber si eres fan de Bono o no, según si te fascina o te deja indiferente.
La mano de Eno se nota en canciones como ‘The Unforgettable Fire’, devotas de las atmósferas y con las melodías en un plano secundario (o directamente inexistentes), pues es la fenomenal producción la que permite escucharlas con un mínimo de interés aunque luego no aporten nada. Por desgracia, no es el caso de ‘Elvis Presley And America’ ni de ‘4th Of July’, esta última una colección de atonalidades que representan la peor influencia posible por parte de Brian Eno hacia estos chicos. Respecto a ‘Elvis Presley And America’, podría resultar interesante a priori su letra, pero es que podrían haber puesto cualquier otro nombre de persona y cualquier otro continente y les hubiera servido. Se trata de una letra generalista sin referencia alguna a la vida u obra de Elvis. Y tampoco parece que se trate de una broma, aunque al final la broma es que los dos títulos que buscan una conexión con el público de Estados Unidos son los más decepcionantes. Pero bueno, no hay que olvidar que se trata de unos chicos irlandeses con un productor principal inglés (Eno). Ni siquiera Lanois es estadounidense, sino canadiense. En cualquier caso, con The Unforgettable Fire obtuvieron un enorme éxito de ventas como premio a su progresión musical, clarificando así el camino a seguir durante el resto de la década.
WIDE AWAKE IN AMERICA
Año de publicación: 1985
Puntuación:
1) Bad; 2) A Sort Of Homecoming; 3) The Three Sunrises; 4) Love Comes Tumbling.

Este extraño EP contiene tan sólo cuatro canciones y fue publicado exclusivamente en Estados Unidos y Japón. Dos de ellas son interpretaciones en directo (de dos conciertos diferentes en Inglaterra) y las otras dos habían sido caras B de singles publicados únicamente en el Reino Unido, motivo por el cual apareció el presente EP en los citados mercados. Así pues, es un sustitutivo de single y el contenido tampoco merece mayor interés. Es significativo que las dos canciones en directo elegidas no sean las mejores de The Unforgettable Fire, sino sendas herramientas para el lucimiento de Bono como intérprete en detrimento de sus compañeros, quienes no tienen aquí opción de lucirse como les corresponde. Tampoco se entiende que extiendan ‘Bad’ hasta los ocho minutos, cuando los seis que duraba originalmente ya eran más que suficientes y deberían haberlos reducido.
Las otras dos canciones están grabadas en el estudio y formaron parte de la publicación en single de la canción ‘The Unforgettable Fire’, aunque no siempre juntas, en función de la edición que se tratase. Incluso la interpretación en directo de ‘A Sort Of Homecoming’ aquí incluida es la misma que apareció en algunas ediciones de este single. En cuanto a estos nuevos temas, por el comienzo de ‘The Three Sunrises’ podemos llegar a temer que Bono haya querido transformarse en un crooner, pero luego llegan sus compañeros al rescate para aportar un dinámico ritmo de los ya habituales en U2, aunque Bono mantiene su prota-ego-nismo. Más interesante resulta la guitarra de The Edge en ‘Love Comes Tumbling’, aparte de que suena más humilde y eso ayuda a que su tono más intimista y contenido resulte más convincente. Poco más se puede decir de tan exiguo e irrelevante contenido.