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SPINETTA

2026

ALMENDRA

(Por Almendra)

Año de publicación: 1969

Puntuación:

[LOS PRIMEROS SINGLES:] 1) Tema de Pototo; 2) El mundo entre las manos;

3) Hoy todo el hielo en la ciudad; 4) Campos verdes; 5) Gabinetes espaciales; 6) Final; [ALMENDRA:] 7) Muchacha (ojos de papel); 8) Color humano; 9) Figuración;

10) Ana no duerme; 11) Fermín; 12) Plegaria para un niño dormido;

13) A estos hombres tristes; 14) Que el viento borró tus manos; 15) Laura va;

[LOS SINGLES QUE FUERON Y NO FUERON:] 16) Hermano perro; 17) Mestizo;

18) Toma el tren hacia el sur; 19) Jingle; 20) Rutas argentinas.

2026

Los inicios de Luis Alberto Spinetta (1950–2012) los encontramos en la banda Almendra, formada a finales de los sesenta, en plena dictadura argentina. En España ninguno recordamos esa dictadura en Argentina porque la “famosa” para la historia fue la posterior, la de finales de los setenta y primeros ochenta, debido a la invasión de las Islas Malvinas y al uso propagandístico del mundial de fútbol, igual que había hecho Mussolini unas décadas antes (esto es, invasión de Etiopía y campeonato mundial de fútbol de 1934). Los malvados aprenden de los malvados. Así pues, nació Almendra dentro de una coyuntura social restrictiva, pero eso no impidió que bebieran de la música rock anglosajona e intentaran subirse a ese carro desde su lengua propia y su tradición musical. La mayoría de los temas están compuestos y cantados por Spinetta, lo cual dejaba claro desde el principio quién era el líder. Como se puede apreciar en el listado de canciones, lo que era el LP original abarca desde la séptima a la decimoquinta canción, siendo singles el resto de ellas, pero es una buena idea recoger todo ese repertorio junto porque proporciona una perspectiva completa de lo que aportó Almendra a la escena musical.

 

Así pues, los seis primeros temas representan, por parejas, los tres primeros singles publicados por la banda y en ellos ya se aprecia que no se iban a limitar a replicar el rock estándar de su época. Lo interesante de ‘Tema de Pototo’ es su estructura cambiante y el empleo original de los coros, por lo que simplemente le faltaría poseer algo más de gancho melódico para ser un single rompedor. Demuestran que han aprendido bien el lenguaje del folk-rock en ‘Hoy todo el cielo en la ciudad’, estructurado además en forma de crescendo, como también ha de ser destacado el control de los arreglos en las canciones, por ejemplo en las trompetas enfatizando el estribillo de ‘Campos verdes’. Demuestran una notable diversidad estilística, pues pueden pasar del glorioso soul blanco de ‘El mundo entre las manos’ a un tema como ‘Gabinetes espaciales’, que es de lo más rockero que se podía ser fuera del Reino Unido en esos tiempos y donde contrastan las disonancias de los instrumentos con las diversas melodías vocales. Demuestran un buen dominio de las transiciones entre secciones diferentes en ‘Final’, todo tras una interesante introducción coral, pero no ocurre lo mismo en canciones como ‘Figuración’, más toscas en los cambios de ritmo y, en este caso, con decisiones discutibles como las voces de cuento que aparecen cuando llevamos algo más de la mitad.

 

Y ya que hemos hablado de una canción de lo que era el LP original, la canción que lo iniciaba era ‘Muchacha (ojos de papel)’, una bonita balada acústica de cuidado apartado vocal. Sorprenden los nueve minutos de ‘Color humano’, en buena parte dedicados a un extenso solo psicodélico de guitarra algo divagante, mientras el resto del tiempo podemos disfrutar de un apartado vocal de tono épico que nos sorprende con algún que otro cambio de ritmo. Sin embargo, y como es normal, el LP resulta menos impactante que los singles y por ello nos encontraremos baladas acústicas olvidables (‘Plegaria para un niño dormido’) u olvidables sin ser acústicas (‘Fermín’). Al menos se dejan la mejor balada para el final de lo que era el LP original, ‘Laura va’, de elegantes arreglos orquestales. Por otra parte, la energía de ‘Ana no duerme’ no es suficiente cuando se desarrolla bajo parámetros estándar del rock.

 

Se lanzan a un exquisito swing en ‘A estos hombres tristes’ durante seis minutos que transcurren con fluidez y agrado. Por tanto, no se entiende que a justo a continuación nos coloquen un nuevo swing como el de ‘Que el viento borró tus manos’, a pesar de que en este introducen una flauta que recuerda el estilo de canciones como ‘Orange Skies’ de Love. Los cinco últimos temas de la presente edición fueron publicados también como singles, pero, excepto ‘Hermano Perro’, formarán parte del siguiente álbum, así que no hablaremos aquí de ellos. De esta canción podemos decir que provoca que el rock se venga arriba en el álbum, si bien su estructura resulta algo caótica y eso juega en su contra. En definitiva, se presentaba Almendra con una propuesta ilusionante, lanzando a la primera línea musical de su país a un artista que se convertirá en leyenda.

ALMENDRA II

(Por Almendra)

Año de publicación: 1970

Puntuación:

1) Toma el tren hacia el sur; 2) Jingle; 3) No tengo idea; 4) Camino difícil;

5) Rutas argentinas; 6) Vete de mí, cuervo negro; 7) Aire de amor; 8) Mestizo;

9) Agnus Dei; 10) Para ir; 11) Parvas; 12) Cometa azul; 13) Florecen los nardos;

14) Carmen; 15) Obertura; 16) Amor de aire; 17) Verde llano; 18) Leves instrucciones;

19) Los elefantes; 20) Un pájaro te sostiene; 21) En las cúpulas.

Tras el gran éxito cosechado en Argentina con su disco de debut, causaría un enorme estupor el anuncio de la disolución de Almendra, casi tanto como la disolución en el mismo año de aquel grupo de Liverpool tan famoso. Parece ser que los motivos fueron similares: chocaron los egos y las visiones artísticas de cada miembro, así que decidieron continuar con otros proyectos. El álbum de despedida no pudo ser más a lo grande, pues originalmente se trataba de un doble LP, veintiún canciones repartidas más o menos de forma equitativa entre los tres compositores de la banda: Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari y Emilio del Guercio.

 

Abren su última obra con ‘Toma el tren hacia el sur’, la cual posee dos partes bien diferenciadas: la primera, un vitalista pop con cambios de ritmo y un delicado solo de guitarra, algo al estilo de Love, mientras que la segunda mitad la dedican a un nada convincente solo de guitarra influenciado por el rock duro. En comparación con el primer solo que suena justo antes, tan fino que parece tocado por un arco de violín, el segundo solo de guitarra queda tosco y deslavazado. También encontramos influencia de Love en la instrumental ‘Obertura’ al conjuntar un ritmo cambiante de base acústica con una guitarra afilada. Ambos temas son de Spinetta. Pero bueno, tampoco tienen por qué parecerse siempre a esta banda de Los Ángeles, para eso hay diversos compositores en el grupo y del Guercio aporta un jovial pop acústico que suene más genuino, titulado ‘Carmen’. En todo caso, está bien mirar hacia los mejores para aprender de ellos y así lo hace también del Guercio para que asome la grandeza de The Band en la épica tradicional de ‘Camino difícil’, enfundada en bellas melodías vocales.

 

Cuando uno se fija en los casi quince minutos que dura ‘Agnus Dei’ y su título en latín, se intuye que esta pieza sirve como piedra de toque para calibrar el potencial de Almendra. Para infortunio del oyente, no se trata de una composición multiparte, sino que Spinetta canta durante el primer minuto y luego, tras unos coros que podrían hacer honor al título en latín, se lanzan todos a una improvisación interminable, sin mucho sentido, donde no falta el pertinente (o más bien impertinente) solo de percusión para que acabemos de demonizar esta pieza al completo. No necesitaban meterse en ese tipo de líos, pudiendo quedarse tranquilos con animados y entusiastas blues (‘No tengo idea’), blues más clásicos (‘Rutas argentinas’) e incluso un poco de folk como el de ‘Leves instrucciones’. ¿Por qué lanzarse a improvisaciones donde no podían competir? ‘Para ir’ aparenta ser una sencilla balada acústica, pero contiene una sutil progresión que la eleva por encima del simple relleno agradable. Y puestos a demostrar técnica de guitarra, en ‘Verde llano’ Molinari demuestra que conocía y admiraba a Django Reinhardt, suponiendo que sea él quien toca la guitarra en esta pieza.

 

Se acercan al rock duro en la contundente ‘Mestizo’ o en la más melódica ‘Parvas’, en la cual se echa en falta una mejor producción, pues la voz sobresale demasiado respecto a la música, como también le sobraría el extenso solo de más de un minuto, un mero alarde de técnica que no transmite nada. En cambio, realizan una acertada fusión de rock duro y rock latino, más de lo primero que de lo segundo, en ‘Cometa azul’. Durante el primer minuto y medio del instrumental ‘Florecen los nardos’ ofrecen una lección de épica en el rock. Sin embargo, el resto del tema, que llega casi a los siete minutos, se hace eterno por la repetición exhaustiva del mismo riff rítmico, así que uno acaba cogiéndole manía al tema, a los nardos y a quien se le ocurrió semejante idea (Spinetta, sin ir más lejos), malogrando así el esperanzador comienzo. Queda claro que los temas extensos no son el fuerte de Almendra, pues demuestran demasiada inexperiencia para completarlos con pasajes interesantes, de ahí que en ‘Los elefantes’ se acabe perdiendo el hilo de su estructura y luego divaguen demasiado. Es mejor cambiar de animal en la siguiente canción, ‘Un pájaro te sostiene’, cuya moderna percusión la adelanta a su tiempo y los fieros punteos de guitarra crean un logrado contraste con la dulce voz de Emilio del Guercio, su autor.

 

El título de ‘Jingle’ es adecuado si nos fijamos en su breve duración de minuto y medio, pero ojalá se hubiera desarrollado más al contener interesantes melodías. Aún más breve es el tropezón psicodélico de ‘Vete de mí, cuervo negro’, introducida por un riff de guitarra deliberadamente grosero y cantada de manera errática, como si Spinetta quisiera hacerse pasar por el Syd Barrett argentino. O sea, no el Barrett de Pink Floyd, sino lo que quedó de él después. Así, resulta curioso que lo más interesante de ‘En las cúpulas’ sea su estructura cambiante, quizá demasiado cambiante, pero los defectos los suplen con entusiasmo y energía. A pesar de sus títulos que invitan a la broma, ‘Amor de aire’ y ‘Aire de amor’ no tienen nada en común, aun siendo sendas composiciones de Molinari. La primera es un blues rústico y acústico, algo vulgar, mientras que ‘Aire de amor’ es un sugerente pop-rock que posee un sensacional trabajo de guitarra, creando una hipnótica base rítmica que queda en un segundo plano tras la voz, pero es el punto fuerte de la canción. De haber mejorado su estribillo tarareado, que en realidad no es un estribillo sino la repetición melódica de las estrofas, hubiera sido una de las mejores canciones del álbum. En resumen, Almendra II adolece de inexperiencia y posee un nivel cualitativo variable, quién sabe hasta dónde podría haber llegado el talento de estos chicos de haberse mantenido unidos.

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