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PRETTY THINGS

2023

THE PRETTY THINGS

Año de publicación: 1965

Puntuación:

1) Road Runner; 2) Judgement Day; 3) 13, Chester Street; 4) Big City; 5) Unknown Blues;

6) Mama, Keep Your Big Mouth Shut; 7) Honey, I Need; 8) Oh Baby Doll;

9) She's Fine She's Mine; 10) Don't Lie To Me; 11) The Moon Is Rising; 12) Pretty Thing;

13) Rosalyn; 14) Big Boss Man; 15) Don't Bring Me Down; 16) We'll Be Together;

17) I Can Never Say; 18) Get Yourself Home.

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2023

Esas casualidades que hacen que la vida de uno pudiera haber sido muy diferente a lo que acaba siendo en realidad es lo que le ocurrió a Dick Taylor, guitarrista e importante compositor de los Pretty Things (en los primeros años llevarán una “The” delante del nombre). Taylor estuvo como bajista nada menos que en la fundación y primera formación de los Rolling Stones, pero decidió no abandonar sus estudios y para ello sacrificó su carrera en esta emergente banda, lo cual motivó la entrada del experimentado Bill Wyman y el resto fue historia. La formación de los Pretty Things estuvo conformado como un quinteto, igual que The Rolling Stones, de quienes emularon también su imagen rebelde y gamberra. Cabe destacar que el LP original constaba de las doce primeras canciones aquí mostradas, pues se acabó ampliando el contenido en un 50% para la reedición en CD. Lo más significativo es que la gran mayoría de las canciones son versiones, algo que para 1965 ya quedaba anacrónico porque los grandes grupos estaban ya componiendo su propio material. Pero afortunadamente los Pretty Things aprenderán muy pronto.

 

Se incluye la canción de la cual tomaron el nombre para el grupo, ‘Pretty Thing’ de Willie Dixon, que resulta muy breve y demasiado suave para lo que podrían haber hecho con ella. De ahí que acaba en un fade-out, como si el productor hubiera pensado también que no estaban consiguiendo nada reseñable con lo que debiera ser una versión especial y hubiera movido poco a poco el botón del volumen hasta el cero. Por desgracia, en estos comienzos la fuerza de este grupo y su valía tan solo las podremos observar en la afilada y salvaje ‘Rosalyn’ y en las cuidadas melodías vocales y fascinante armónica de ‘I Can Never Say’, las dos únicas canciones que vale la pena salvar para la posteridad, siendo ambas también composiciones originales. Por lo demás, este álbum se compone de la misma morralla musical que poblaba los comienzos de algunos grandes grupos ingleses como The Hollies o The Kinks. ‘Get Yourself Home’ es otra composición propia que trata de ser una nueva ‘Rosalyn’, pero el truco no es efectivo.

 

En total, tan solo encontraremos ocho composiciones originales del grupo contando las ya citadas, aunque el adjetivo original haya que tomarlo con pinzas porque derivan del mismo estilo que las versiones interpretadas. En ‘13, Chester Street’ emulan el blues sibilino de los Rolling Stones pero ya un poco tarde, como también nos recuerda a los inicios de ese grupo ‘Honey, I Need’, que con dos años de retraso parece un anacronismo en el mundo del rock de 1965, aunque el solo de guitarra tiene su encanto sonando tan amateur. Mucho peor resulta el vulgar y aburrido ‘Unknown Blues’ (sin percusión hasta el tramo final) y el no menos plomizo ‘We'll Be Together’. El artista fetiche para el grupo era obviamente Bo Diddley, pues encontraremos hasta tres versiones de canciones suyas: la socorrida ‘Road Runner’, la amena ‘Mama, Keep Your Big Mouth Shut’ (por entonces muy reciente porque había sido publicada en 1964) y ‘She's Fine She's Mine’, cuyo comienzo no está mal, pero como luego es todo el tiempo una repetición continua, se acaba convirtiendo en una tortura.

 

El solo de guitarra de ‘Oh Baby Doll’ es lo único que salva esta inservible versión pero porque precisamente Taylor consigue sonar igual que el autor de la composición, Chuck Berry. Por lo demás, encontraremos innecesarias versiones de R&B (‘Don't Bring Me Down’ y la convencional ‘Big Boss Man’) y de blues, como es el caso de ‘Judgement Day’ y las tediosas ‘Don't Lie To Me’ y ‘The Moon Is Rising’, esta última señalando cierta inspiración para la futura ‘Oh! Darling’ de los Beatles. Pero tampoco es necesario prestarle atención a un álbum de debut de un grupo novel que todavía no ofrecía potencial ni apenas trazas de lo que serían sus excelentes virtudes, si bien tendrán una evolución muy rápida. Solo para amantes del R&B británico que nunca se cansan de ese estilo.

GET THE PICTURE?

Año de publicación: 1965

Puntuación:

1) You Don't Believe Me; 2) Buzz The Jerk; 3) Get The Picture?; 4) Can't Stand The Pain;

5) Rainin' In My Heart; 6) We'll Play House; 7) You'll Never Do It Baby; 8) I Had A Dream;

9) I Want Your Love; 10) London Town; 11) Cry To Me; 12) Gonna Find Me A Substitute; [BONUS TRACKS:] 13) Get A Buzz; 14) Sittin' All Alone; 15) Midnight To Six Man;

16) Me Needing You; 17) Come See Me; 18) L.S.D.

Para una banda con una imagen de chicos duros, que hubieran de echar del grupo al primer baterista da que pensar en cuál sería su comportamiento. En esa época, probablemente ni Brian Jones podría acercarse a ese nivel. En lo musical, la sustitución en la batería no afectaba para nada y la nueva formación de los Pretty Things sigue la evolución típica de los grupos británicos y comienza a haber más composiciones originales propias, aunque la cantidad de versiones sigue siendo ingente. En cualquier caso, la banda ha ganado en confianza y eso les permite acometer la tarea de endurecer su sonido con mayor convicción y originalidad.

 

Encontramos en los títulos la palabra buzz un par de veces y sirve para definir el sonido que caracteriza lo más significativo de este álbum. El rock de ‘Get A Buzz’ suena más clásico y discreto, pero el brutal riff de entrada de ‘Buzz The Jerk’ y su vertiginoso desarrollo rítmico nos muestran el lado más salvaje y primigenio del rock, siendo al mismo tiempo el más excitante. Apenas llega a los dos minutos de duración para que, sin descanso alguno, nos vuelvan a apabullar justo a continuación mediante la incisiva ‘Get The Picture?’, otra demostración de rock directo y demoledor. Esa calidad notable de unas composiciones aparentemente tan sencillas se observa mejor en comparación con otros temas similares como ‘We'll Play House’, el cual mantiene el mismo tono agresivo pero carece de melodías reseñables, un problema que intentan subsanar a base de alargar el solo de guitarra, pero este tampoco es suficientemente inspirado. Si hubiéramos de destacar un solo de guitarra en este álbum, probablemente sería el de ‘Sittin' All Alone’, un tema que aparte está muy bien confeccionado en forma de sutil crescendo donde acaban apareciendo en su último tramo unos certeros coros.

 

Pero estos chicos no son unos simples cavernícolas que se quedan en el lado salvaje de la música, sino que canciones como ‘Can't Stand The Pain’ demuestran un dominio del tempo y la tensión musical, donde la voz de Phil May transmite su desesperación cada vez que canta el título. Si escuchamos ‘Me Needing You’, deja la sensación de ser el hermano menor de ‘Can't Stand The Pain’, puesto que es casi lo mismo pero sin ninguna frescura ni gracia. Parecen seguir la senda de los Rolling Stones hacia el pop sentimental (tipo ‘Time Is On My Side’) en ‘You Don't Believe Me’, donde curiosamente aparece acreditado como coautor Jimmy Page, aunque todo en los Pretty Things suena más tosco y por tanto consiguen evitar cualquier atisbo de melosidad. Mucho peor queda en ese sentido la versión de ‘Cry To Me’, pues el apartado vocal queda forzado y el entramado instrumental se limita a echar mano de convencionalismos de baladas donde los toques rockeros ni siquiera encajan. Los Rolling Stones hicieron también una versión de este tema que puede olvidarse perfectamente, pero es que los Pretty Things lo destrozan. Cambian de grupo y emulan a otros dos diferentes en ‘Midnight To Six Man’, pues las estrofas recuerdan a los Them de ‘Gloria’ y la transición hacia un desenfadado estribillo, así como el solemne puente, son más propios de los Yardbirds.

 

No son nada acertadas algunas de las versiones incluidas, pues nos toca tragarnos blues vulgares (‘Rainin' In My Heart’) que en el caso de ‘I Had A Dream’ se vuelve insoportable por lo repetitivo. En cambio, salen victoriosos en la versión de blues-rock de ‘You'll Never Do It Baby’, de pegadizo riff, y en el estruendoso ‘Come See Me’, donde resulta curioso cómo consiguen hacer sonar la guitarra con una distorsión muy fuerte y protoindustrial. Pero echar mano de composiciones ajenas sirve para rellenar espacio fácilmente, sea con el pop llamativo de ‘I Want Your Love’, los toques country de ‘London Town’ o el rock más clásico de ‘Gonna Find Me A Substitute’, esta última del maltratador Ike Turner. Que no se nos olvide resaltar también ‘L.S.D.’ como otra vibrante pieza de inquietante ritmo que transforma lo que es en esencia un blues-rock en una experiencia completamente nueva a base de trabajar los cambios de ritmo y la percusión, aparte de la apasionada voz de May en una canción muy explícita en su título pero poco definida en la letra (curiosamente, hasta los ingenuos Manfred Mann publicaron otra canción diferente en 1965 con ese mismo título). Como hemos podido comprobar, este álbum contiene altibajos pero también la lectura positiva de que los Pretty Things comenzaban a evolucionar muy pronto.

EMOTIONS

Año de publicación: 1967

Puntuación:

1) Death Of A Socialite; 2) Children; 3) The Sun; 4) There Will Never Be Another Day;

5) House Of Ten; 6) Out In The Night; 7) One Long Glance; 8) Growing In My Mind;

9) Photographer; 10) Bright Lights Of The City; 11) Tripping; 12) My Time;

[BONUS TRACKS:] 13) A House In The Country; 14) Progress; 15) Photographer;

16) There Will Never Be Another Day; 17) My Time; 18) The Sun; 19) Progress.

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Habiendo llegado al tope de lo que podían ofrecer como banda tosca y enérgica, los Pretty Things dieron un giro de 180º (bueno, podríamos dejarlo en 120º) y se dirigieron hacia el pop luminoso de los Beatles de igual manera que hicieron otros grupos provenientes del blues y R&B como los Rolling Stones o los Kinks, de tal manera que los Pretty Things permanecían en la estela de estos dos últimos. En el libreto que acompaña al CD leemos cómo May abomina de las presiones que sufrieron por parte de la discográfica, pues realizaron cambios en la post-producción sin el consentimiento de la banda. Pero en cualquier caso la apertura estilística que observamos en Emotions nos muestra a un grupo que deseaba evolucionar y hacer algo interesante más allá de cumplir obligaciones contractuales (ya tenían planeado el cambio de discográfica tras este álbum).

 

Lo que debería catalogarse como una gran balada orquestal de los sesenta es ‘The Sun’, que en manos del crooner de turno hubiera sido todo un éxito de ventas con seguridad. Engancha desde el inicio por la bella melodía interpretada por los violoncelos, pero su apartado vocal es de una belleza incluso superior y sorprende la dulzura de la voz de May. Ya habían incluido alguna canción lenta en los álbumes previos, ¿pero quién hubiera imaginado que el grupo que hizo ‘Buzz The Jerk’ podía hacer una delicia como ‘The Sun’? En los bonus tracks podemos encontrar una versión alternativa sin la orquesta que sigue siendo de una gran belleza, aun despojada de esa instrumentación adicional, verificando así la solidez de esta portentosa composición. Porque la grandeza se atisba inmediatamente en cualquier composición donde se dominen con maestría las paradas, como ocurre aquí. Más adelante encontramos su hermano menor, que es ‘House Of Ten’, pero no mucho menor porque sigue transmitiendo una delicadeza inusitada en esta banda y es todo un placer escucharla. La que sí podría catalogarse como canción tranquila de relleno es ‘Growing In My Mind’.

 

La gloriosa guitarra de ‘One Long Glance’ y sus coros psicodélicos son el preludio de la futura S. F. Sorrow. Ambos elementos (guitarra y coros) es lo que puede destacarse también en ‘My Time’, aunque queda alejada de la grandeza de ‘One Long Glance’. La algo infantilizada ‘Children’ se compensa también con esos imprevistos fragmentos instrumentales psicodélicos que aparecen tras los finales de estrofa (no hay más estribillo que unos agradables coros), que son pura gloria atmosférica y no solo por la refulgente guitarra. Por el contrario, el tartamudeo de ‘Tripping’ queda demasiado tosco, pues resulta complicado tartamudear con estilo como había hecho Roger Daltrey en ‘My Generation’, si bien la canción en general tiene poco atractivo. Pero lo que es una metida de pata hasta el fondo es ‘Out In The Night’, puesto que no tiene melodías y la adición de orquesta solo sirve para crear un caos donde nada casa con nada.

 

‘Death Of A Socialite’ podría haber tenido más aliciente de haberse titulado ‘Death Of A Socialist’, pero está inspirada por la misma muerte en accidente de tráfico de una persona famosa cuya noticia en el periódico leyó John Lennon y le inspiró para una parte de la letra de ‘A Day In The Life’. Resulta chocante su vibrante ritmo acústico que se va complementando con estruendosos vientos, pero mantiene un tono inquietante  que sobrecoge al oyente. Esos estruendosos vientos, como queriendo subrayar la presencia de la producción externa, volverán a aparecer más veces, como en el estribillo de la entusiasta ‘Photographer’, que trae ecos de ‘Paperback Writer’ de los Beatles y también suena como si hubieran querido hacer algo propio de Rubber Soul pero con un ritmo más frenético.

 

Una ración de radiante soul nos llega mediante ‘There Will Never Be Another Day’, mientras que el título de ‘Bright Lights Of The City’ puede hacer pensar erróneamente en una canción interpretada por The Animals de título similar, pues el estilo quedaría ideal para los de Eric Burdon (pero los de la primera época). En los bonus tracks, aparte de tomas alternativas de algunas canciones del álbum despojadas de todo o casi todo lo orquestal, encontraremos una versión de ‘A House In The Country’ de The Kinks que podría decirse que mejora la original y una canción nueva que es el vulgar pop de ‘Progress’, una decepción. Así pues, no añaden nada destacable a un estupendo álbum resultado de la evolución natural y positiva de un grupo con un talento que empezaba a desarrollarse en los tres notables compositores de la formación: Taylor, May y Waller.

S. F. SORROW

Año de publicación: 1968

Puntuación:

1) S. F. Sorrow Is Born; 2) Bracelets Of Fingers; 3) She Says Good Morning;

4) Private Sorrow; 5) Balloon Is Burning; 6) Death; 7) Baron Saturday; 8) The Journey;

9) I See You; 10) Well Of Destiny; 11) Trust; 12) Old Man Going; 13) Loneliest Person; [BONUS TRACKS:] 14) Defecting Grey; 15) Mr. Evasion; 16) Talkin' About The Good Times; 17) Walking Through My Dreams; 18) Private Sorrow (single version); 19) Balloon Burning (single version); 20) Defecting Grey (acetate recording).

Llegamos aquí a la gran obra de los Pretty Things, en cuya controversia con Tommy de The Who como la primera ópera-rock no entraremos. Lo que sí es evidente es que S. F. Sorrow fue grabada antes y por ese motivo fueron los primeros en narrar una historia más o menos coherente a lo largo de un álbum completo. Esa línea narrativa y los elementos operísticos en la música rock ya habían sido implementados por The Who en el medley titulado ‘A Quick One, While He's Away’, un precedente mucho más popular y evidente. Así que el debate está servido y ahí lo dejamos. El caso es que los Pretty Things seguían con su sorprendente evolución y aquí llegaban al cénit del art-rock que habían desarrollado en Emotions. La historia que nos cuentan a través de las canciones no presenta mayor interés porque se trata de un personaje principal (Sebastian F. Sorrow) al que seguimos desde su nacimiento, al igual que Tommy, y seguimos los avatares de su vida, todo alejado de la universalidad que buscaba Pete Townshend en sus letras más pretenciosas. Así que lo importante es la música, aquí impregnada por completo de la psicodelia del momento, un lenguaje que los Pretty Things comprenden y asimilan para enriquecer el sonido con todo tipo de arreglos y recuperar una energía análoga a aquellos comienzos como fiera banda de R&B, ahora transformada en banda psicodélica.

 

Ciertamente, el comienzo de energizante guitarra acústica que empezamos a escuchar en ‘S. F. Sorrow Is Born’ trae recuerdos de la pieza que iniciaba Tommy. Las voces corales son las que anuncian su inspiración en la ópera, algo todavía más obvio en la siguiente canción, ‘Bracelets Of Fingers’, cuyos incisos corales e intermedio instrumental lo asocian directamente al Barroco. En ese sentido de excelencia musical podríamos denominar a ‘Trust’ como una verdadera obra de arte por su construcción e implementación, pues las voces alcanzan la sublimidad de los grandes de la música al crear memorables armonías. De esta manera podríamos decir que ‘Old Man Going’ es como si concentraran todo lo que iremos escuchando a lo largo del álbum: ritmos acústicos, coros barrocos y guitarras afiladas; pero todo en el mejor nivel que podían ofrecer como banda.

 

Una de las canciones más potentes del disco (‘Baron Saturday’) se reserva para la aparición de un personaje nuevo en la historia y ese poderío se refleja en los vigorosos acordes del estribillo que están inspirados en ‘Purple Haze’ de Jimi Hendrix. Lo más curioso es que introducen un intermedio de percusión que en la psicodelia era algo poco habitual. En cambio, el deslumbrante inicio de ‘Balloon Burning’ acaba perdiendo interés cuando nos damos cuenta de que están repitiendo incesantemente las mismas dos notas de guitarra, mientras que el apartado vocal suena totalmente mantraico y como a destiempo, tal como corresponde a la psicodelia más extrema. ‘Private Sorrow’ también atrapa desde los acordes acústicos del inicio, pero luego sigue una/o igualmente enganchado con la entrada de la percusión marcial junto a una amenazante flauta. El apartado vocal también tiene su gancho y en conjunto mantiene el interés sin necesidad de recurrir a entramados instrumentales complejos. También encontraremos rock psicodélico que podría haber firmado Syd Barrett, pues ‘She Says Good Morning’ suena como si fuera el polo opuesto de ‘Corporal Clegg’, esa penosa composición de Pink Floyd escrita por Roger Waters cuando este intentaba hacer algo en el estilo de Barrett, algo que evitará una vez se dé cuenta de que podía ser el líder del grupo siguiendo su propio camino.

 

Siempre debe haber alguna canción que ejemplifique los excesos de una época y aquí cumple ese cometido la horrenda pero breve ‘Well Of Destiny’, donde todos los miembros aparecen como coautores y por tanto también coculpables de tamaña tropelía sonora. Afortunadamente hay momentos de descanso y tranquilidad para equilibrarnos respecto a los derroches de energía o el sinsentido de ‘Well Of Destiny’. Bajo un ritmo de guitarra acústica podemos escuchar más alardes vocales como los de ‘The Journey’, mientras que la solemne balada ‘Death’ adolece de una parte vocal algo convencional, pero sus incisos instrumentales orquestales, incluidos los coros, son de una gran belleza. La que sí suena algo recargada de más es ‘I See You’, la cual contiene al menos algunos solos de guitarra afilada. Por el contrario, para finalizar lo que era la obra original se dejan una sencilla balada de guitarra acústica titulada ‘Loneliest Person’, que en minuto y medio nos transmite la tristeza del personaje principal, una manera muy discreta de finalizar lo que ha sido llamado como ópera-rock a pesar de que S. F. Sorrow tampoco sea la obra indicada para representar esa etiqueta.

 

En los bonus tracks, aparte de encontrar las versiones en single de un par de canciones del álbum, hay varios temas nuevos que no hay que perderse. La multiparte ‘Defecting Grey’ casi que podría tomarse como muestra de lo que iban a hacer en S. F. Sorrow, pues fue un single que precedió a la publicación del álbum y podemos apreciar en él muchos de los ingredientes que jalonan la obra, desde coros celestiales hasta el frenesí de la guitarra. Eso sí, luego acabarían desechando el uso del sitar (aunque algo hay en el álbum) y el vodevil para la futura ópera-rock. Su cara B fue el notable power-pop psicodélico de ‘Mr. Evasion’, donde la guitarra brilla a lo largo de la canción. Las siguientes dos canciones conformaron otro single previo a S. F. Sorrow. También podemos decir que las estrofas de ‘Talkin' About The Good Times’ son el precedente directo de ‘Baron Saturday’, mientras que ‘Walking Through My Dreams’ es pura gloria psicodélica en su estribillo y la primorosa melodía de guitarra que suena a continuación. Estas canciones complementan a la perfección un álbum y una época para los Pretty Things, un arduo trabajo que probablemente alimentó tensiones internas (como suele ocurrir en obras tan artísticas) y que derivó en la salida del guitarrista Dick Taylor, miembro fundador y fundamental en la trayectoria del grupo. Ya nada volverá a ser lo mismo, pero qué grupo no dejó de ser lo mismo después de 1968.

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