
CLÁSICOS DEL ROCK 2
NICO
2025
CHELSEA GIRL
Año de publicación: 1967
Puntuación:
1) The Fairest Of The Seasons; 2) These Days; 3) Little Sister; 4) Winter Song;
5) It Was A Pleasure Then; 6) Chelsea Girls; 7) I'll Keep It With Mine;
8) Somewhere There's A Feather; 9) Wrap Your Troubles In Dreams;
10) Eulogy To Lenny Bruce.

2025
Muy pronto comenzó Nico su carrera en solitario, una vez instalada en Nueva York tras su salida de la Velvet Underground. Eso le permitió ampliar su círculo de amistades con músicos como Jackson Browne y Tim Hardin, quienes corresponden a la amistad con la aportación de canciones para Nico. Tener el apadrinamiento de Andy Warhol también le serviría para que un sello musical prestigioso (Verve) la fichara y le pusiera a uno de los productores en boga en ese momento, Tom Wilson, quien ya había producido álbumes para Bob Dylan, Simon & Garfunkel o The Mothers of Invention (la banda que formó Frank Zappa). Por si esto fuera poco, los músicos participantes son nada menos que sus excompañeros de la Velvet excepto Maureen Tucker, puesto que no hay batería en el álbum, y también Jackson Browne. Lou Reed toca la guitarra en sus composiciones y Browne en el resto donde hay guitarras, contando entre ellas sus propias composiciones. A las canciones se les aplica un tratamiento orquestal, con cuerdas y flautas que aportan un sonido clasicista y que fueron añadidos a posteriori sin el conocimiento de la propia Nico. Por otra parte, a los verdaderos conocedores de la obra de The Velvet Underground les sonarán los títulos de ‘It Was A Pleasure Then’ y ‘Chelsea Girls’ (en plural, no como el título del álbum) porque se pueden encontrar en la recopilación Peel Slowly And See, repleta de rarezas.
Encontramos hasta tres canciones de Jackson Browne, quien por entonces no había debutado en solitario (tardaría todavía cinco años más) y se dedicaba a cantar en clubs y componer para otros artistas más afortunados. La mejor de sus aportaciones es ‘These Days’, puesto que engancha desde la melódica guitarra que sirve de introducción y esqueleto rítmico, mientras que el apartado vocal sigue unas emocionantes líneas melódicas que embelesan de principio a finl. La que más germánica suena de las tres y de todo el álbum es ‘The Fairest Of The Seasons’; quizá por ello es elegida como primer corte, pues nos muestra las cualidades vocales de Nico sin ocultar sus orígenes y no sería de extrañar que Jackson la compusiera pensando expresamente en ella. La música orquestal es partícipe tanto o más que la voz grave y omnipresente de esta cantante, al mismo tiempo cálida y robótica como sólo ella podía conseguir. Por el contrario, ‘Somewhere There's A Feather’ parece hecha para toda la familia por su afectuosidad y vale la pena dejarse deslizar a través de su amable cadencia.
De sus excompañeros de la Velvet Underground hay todavía más canciones, aparte de su participación como músicos de sesión, lo cual denota que la salida de Nico de la banda no fue traumática. De una composición donde esté el nombre de John Cale, aunque sea conjuntamente con Lou Reed en este caso, nos podemos esperar algo muy experimental e infumable como ‘It Was A Pleasure Then’, que son ocho minutos desestructurados de cantos aleatorios y disonancias (donde no falta la insufrible viola de Cale), o algo menos experimental y digerible como ‘Little Sister’, la cual juega con el contraste entre un apartado vocal androide sin melodías y un acompañamiento orquestal dulce y melódico. De Cale a solas es ‘Winter Song’, la cual parece una canción pirata de las que se cantaban en las tabernas. En cambio, cuando Lou Reed se juntaba con Sterling Morrison para componer, los resultados siempre eran más esperanzadores y por ello ‘Chelsea Girls’ es otro bello ejemplo de canto introspectivo y emotivo que no se hace largo a pesar de superar los siete minutos. Chelsea Girls fue también el título de una de tantas películas malditas de Andy Warhol que se centra en grabar a unas chicas que viven en el Hotel Chelsea de Nueva York (donde también participó Nico como actriz) y por ello la letra nos habla de esos personajes. Cerca en emoción se queda ‘Wrap Your Troubles In Dreams’, compuesta por Lou a solas, pero el apartado vocal no llega a ser tan memorable.
Se nota que Nico sabía qué músicos elegir para versionar y por ello no podía faltar aquí una canción de Bob Dylan, también amigo suyo. La elegida es ‘I'll Keep It With Mine’, que no saldría publicada por Dylan hasta su recopilación de rarezas de 1985 Biograph y que los Fairport Convention no versionarían hasta 1969. De esta manera, la versión de Nico es la segunda que acabó publicándose (la primera fue Judy Collins en 1965) y aprovecha bien la canción para extraer todo su potencial melódico y emocional. En 1966 había fallecido por sobredosis de droga el humorista Lenny Bruce y eso supuso un shock para el underground artístico y cultural de Estados Unidos. Nico aprovecha el recuerdo en forma de canción de Tim Hardin, ‘Eulogy To Lenny Bruce’, y transmite una sensación de réquiem que ella misma desarrollará en futuros álbumes. Para quienes quieran acercarse a la figura de este peculiar humorista que rompió barreras de libertad en su época, se recomienda fervientemente el biopic Lenny de Bob Fosse, de 1974, con un gran Dustin Hoffman encarnando los claroscuros de una personalidad atormentada.
Por tanto, nos queda un notable debut que tan sólo nos muestra la faceta de intérprete de Nico. Este álbum muy poco tiene que ver con la carrera que desarrollará a continuación, donde la experimentación y, sobre todo, sus composiciones propias, nos mostrarán el verdadero carácter de esta singular artista. Que ‘It Was A Pleasure Then’ sea el único tema donde Nico aparece como coautora, y aparte junto a Cale, nos da una pista de lo que encontraremos en su siguiente álbum.
THE MARBLE INDEX
Año de publicación: 1968
Puntuación:
1) Prelude; 2) Lawns Of Dawns; 3) No One Is There; 4) Ari's Song; 5) Facing The Wind;
6) Julius Caesar (Memento Hodié); 7) Frozen Warnings; 8) Evening Of Light;
[BONUS TRACKS:] 9) Roses In The Snow; 10) Nibelungen.

Una revolución artística absoluta se produjo entre el primer y el segundo álbum de Nico. De interpretar canciones de tono más bien folk y de otros artistas a componer su propio material con propósito vanguardista. De ser una cantante rubia y de imagen explotable a ser una artista de pelo oscuro y mirada perturbadora. En la película documental Danny Says, sobre el periodista y mánager de varios grupos Danny Fields, se cita a este como quien echó una mano para que Nico pudiera grabar este segundo álbum tan personal, ya que ninguna discográfica apostaba nada por una artista experimental que cantaba con acento alemán mientras tocaba el armonio. Una vez conseguido el contrato, pudo contar también con la colaboración de John Cale en la producción, quien en ese momento acababa de salir de la Velvet Underground porque su visión artística (y extravagante) chocaba ya mucho con la de Lou Reed. Esto le vino de perlas a Cale para poder aportar su visión musical particular a la propuesta de Nico.
El preludio que inicia el álbum capta la atención al instante por cómo empieza a sonar poco a poco lo que debe ser un xilófono, uniéndose imperceptiblemente a ‘Lawns Of Dawns’ para cambiar por completo el panorama, pues en esta canción todo son atonalidades, desde la manera de cantar de Nico hasta la instrumentación que desvaría por completo. Esto es esperable teniendo a Cale de productor, pues sólo cabe recordar ese engendro titulado ‘The Black Angel's Death Song’ del disco de debut de The Velvet Underground. Hay veces que sí aciertan en la ambientación elegida, pues aun sonando ‘Facing The Wind’ muy anárquica y nuevamente con atonalidades (hay que tragarse más de un minuto de introducción caótica), lo cierto es que uno puede llegar a introducirse en la batalla musical planteada y sentir todos los elementos en contra como parece estar sufriendo Nico con su voz distante y distorsionada. Pero hablando en general sobre el contenido del álbum, lo mínimo que se le debería exigir al acompañamiento instrumental sería lo que escuchamos en ‘No One Is There’, puesto que llega a los límites que separan lo disonante de lo melódico, pero sin sobrepasarlos.
Afortunadamente, en lo que queda de álbum ya no se pierde el norte tanto como al inicio aunque los ingredientes sean, en esencia, los mismos. Y decimos en esencia porque, respecto al apartado instrumental, cada tema se puede diferenciar de los otros, pero la manera de cantar de Nico no lo es y por ello la sensación de monotonía acaba apareciendo muy pronto. Quizá sea difícil saber en qué canción estamos en cada momento hasta que llegamos a la que cerraba el LP original, ‘Evening Of Light’, donde el timbre de guitarra acústica (quién sabe si será una mandolina u otro instrumento similar) destaca sobremanera respecto a lo escuchado a lo largo del álbum. Los bonus tracks son más de lo mismo, aunque ‘Nibelungen’ es un canto a cappella que quizá denote la manera de trabajar en este álbum. Es decir, que Nico cantaba por un lado y John Cale ideaba por otro el componente instrumental. Eso explicaría muchas cosas sobre cómo pudo gestarse este álbum tan peculiar y complicado de escuchar. Música vanguardista pura y dura. Que nadie se sienta culpable si no lo acaba de escuchar y lo borra de su mente para siempre.
DESERTSHORE
Año de publicación: 1970
Puntuación:
1) Janitor Of Lunacy; 2) The Falconer; 3) My Only Child; 4) Le Petit Chevalier;
5) Abschied; 6) Afraid; 7) Mutterlein; 8) All That Is My Own.

El tándem Nico (compositora)-John Cale (productor) será casi constante a lo largo de la carrera de Nico, quizá porque el galés era la persona idónea para entender el espíritu artístico de la alemana. Sin embargo, en este tercer álbum Nico también contó en la producción con la participación de Joe Boyd, quien venía de producir álbumes para Fairport Convention y The Incredible String Band. La participación de Boyd parece esencial en la domesticación del sonido implementado en The Marble Index, puesto que ahora la voz y la instrumentación van de la mano en muchos temas o, cuando menos, se complementan adecuadamente.
Nada más comenzar ‘Janitor Of Lunacy’ nos percatamos de la diferencia respecto al álbum anterior. Toda la experimentación previa le ha servido para canalizar las capas de sonido del armonio de una manera más armónica (nunca mejor dicho) y la forma de cantar de Nico nos recuerda a los cantos gregorianos, aunando notas alargadas y una enorme solemnidad. Cuando llega a continuación ‘The Falconer’, ya sabemos que no se trata de un acierto aislado, sino que la alemana se está creando su propio estilo. En esta canción se ha de destacar la entrada de una hermosa tonada de piano hacia la mitad, embelleciendo el resultado final y cambiando así la perspectiva de la composición, aunque hacia los cuatro minutos el piano desaparece de manera abrupta. Donde demuestra su evolución positiva es en el canto a cappella (aunque se doblan algunas voces) de ‘My Only Child’, pues se ha de tener valentía para grabar una canción así y salir airosa.
Nico y su hijo (cuyo padre supuestamente era Alain Delon) participaron como actores en la grabación de la película de Philippe Garrel La cicatriz interior, que no sería estrenada hasta 1972 pero contiene canciones de este álbum. Esto explicaría la inclusión de ‘Le petit chevalier’, una canción infantil cantada precisamente por el hijo de Nico. Lo más parecido que encontraremos a una balada de piano al uso es ‘Afraid’ y en ella llega a un lirismo especial que denota una sensibilidad diferenciada. No obstante, no se olvida de las atonalidades del álbum anterior pero al menos ‘Mutterlein’ es un logro destacable en ese sentido, puesto que no es nada fácil crear algo mínimamente digerible a base de sonidos atonales.
Donde hay que detenerse es en el último tema, ‘All That Is My Own’, implementado como un ataque musical donde la percusión golpea, el clavicordio crea sensación de movimiento y las trompetas consolidan la sensación de continuidad. Toda una maravilla que Nico (con la ayuda obvia de Cale) logre una pieza así con esos ingredientes. Es una pequeña joya de artesanía musical, gótica y surrealista al mismo tiempo. La constante evolución de Nico en sentido positivo permitía albergar esperanzas de que se mantuviera esa progresión, aunque su personalidad algo imprevisible le llevará a un parón de cuatro años hasta su obra cumbre: The End...
THE END...
Año de publicación: 1974
Puntuación:
1) It Has Not Taken Long; 2) Secret Side; 3) You Forgot To Answer; 4) Innocent And Vain;
5) Valley Of The Kings; 6) We've Got The Gold; 7) The End; 8) Das Lied Der Deutschen.

Llegamos aquí a la gran obra de Nico, pero no debemos olvidar desde dónde hemos venido porque nadie puede esperar nada melódico o con gancho. Como dirían en la tierra de Nico: Achtung! Este álbum no contiene música de la manera en la que estamos familiarizados en el mundo del pop-rock, sigue siendo un álbum vanguardista y fue grabado durante el verano de 1974, motivo por el cual debemos recordar el histórico concierto en el Rainbow Theatre de Londres donde Nico unió fuerzas con John Cale, Brian Eno y Kevin Ayers, aparte de la participación de otros ilustres músicos como Robert Wyatt o Mike Oldfield. Este concierto se publicaría con el título de la fecha en que tuvo lugar: June 1, 1974, y aquí ha sido incluido en la página de Eno. Lo traemos a colación porque dos de los participantes principales, Cale y Eno, tienen un papel importante en The End… John Cale se mantiene como productor y Brian Eno enriquece con sus sintetizadores tres de los ocho temas. A ellos se le debe añadir la irrupción estelar de Phil Manzanera tocando la guitarra en un fragmento de ‘The End’ y ya tenemos, junto a la propia Nico con su voz harmonio, todos los elementos para alcanzar la excelencia.
Aparte, se trata de una música muy influyente en las generaciones posteriores, no sólo por el carisma y el aura misteriosa que siempre ha envuelto a Nico. Si alguien, por ejemplo, se ha preguntado de dónde puede salir la extraña música de la Björk más madura y desinhibida, cuando empiece a escuchar ‘It Has Not Taken Long’ tendrá claro que Nico ha sido una influencia. En esta canción se emplea como percusión precisamente lo más ajeno a lo que uno podría imaginarse que es una percusión, mientras Nico empieza a declamar, como si fuera la hechicera de una tribu, una letra indiscernible repleta de simbolismos, siendo lo único melódico el tétrico estribillo tarareado con el acompañamiento de un coro femenino. Ciertamente, tras escuchar esta primera canción del álbum, no se le puede reprochar a nadie que desee darle a la tecla de stop y no escuchar nada más, pero esto es música vanguardista y no es precisamente lo que uno escucharía en una radio o aplicación de música comercial. Es justo lo contrario.
El título del álbum viene determinado por la versión que realiza de la mantraica pieza ‘The End’ de The Doors. Aquí no pierde su carga tenebrosa, sobre todo si tenemos en cuenta que Jim Morrison ya estaba muerto y había sido como un alma gemela para Nico en lo artístico. Puede tomarse como el homenaje a su gran amigo. Aunque no posee nada en especial aparte de su atmósfera (más o menos como la original), la sorpresa llega pasados los siete minutos, cuando de repente el tema se transforma en una potente jam con la afilada guitarra eléctrica de Phil Manzanera campando a sus anchas. Hacia el amigo Jim, fallecido en París, está dedicada ‘You Forgot To Answer’, en la cual una original guitarra eléctrica se coloca como instrumento principal, mientras unos efectos que emulan el sonido que harían unos fantasmas pululando crean una atmósfera intimidante y destinada al recuerdo del polémico Morrison. En todo caso, la pieza más aventurada, por lo atonal, es ‘We've Got The Gold’, si bien conforme avanza se acaba atisbando su estructura y el sentido del acompañamiento instrumental.
Una solemne estructura de órgano con florituras de sintetizador son el medio más adecuado para que en ‘Secret Side’ nos haga una loable transcripción poética sobre la inseguridad y la introspección. Por otro lado, el armonio suena hasta dulce en ‘Innocent And Vain’ y quizá por ello se sintiera culpable por tanta placidez, de tal manera que emplea los primeros segundos y, sobre todo, su último minuto para producir unos sonidos irritantes que ponen a prueba los nervios de cualquiera. En cualquier caso, es mejor centrarse en la parte principal, que muestra una deliciosa influencia de la música medieval. Nico se muestra aguerrida en ‘Valley Of The Kings’, aportando toda la fortaleza necesaria a la letra violenta y de aires bíblicos, mientras que la sangre alemana le sale (o más bien le supura) en la interpretación del himno de Alemania ‘Das Lied Der Deutschen’. Es una elección un tanto desconcertante, pero Nico lo hace sonar no como un himno precisamente, sino como un funeral, que es lo más adecuado si nos atenemos a versos como “Deutschland über alles”, que tantas muertes y sufrimiento habían significado como lema treinta años antes. Puede tomarse como el equivalente germano a la interpretación de Jimi Hendrix del ‘Star Spangled Banner’.
El título del álbum es premonitorio porque Nico ya no volverá a publicar nada más durante el resto de la década, aunque realizará algún concierto esporádico o colaboración puntual con otros artistas, dedicándose sobre todo a actuar en películas. Lo que sí tendrá Nico es un final trágico como Hendrix o Jim Morrison, aunque por motivos bien diferentes a estos, pero al menos consiguió dejar para la posteridad su manifiesto artístico-musical, que es este The End…