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HEART

2023

DREAMBOAT ANNIE

Año de publicación: 1976

Puntuación:

1) Magic Man; 2) Dreamboat Annie (Fantasy Child); 3) Crazy On You; 4) Soul Of The Sea; 5) Dreamboat Annie; 6) White Lightning & Wine; 7) (Love Me Like Music) I'll Be Your Song; 8) Sing Child; 9) How Deep It Goes; 10) Dreamboat Annie (reprise).

Heart Dreamboat Annie.png

2023

En la década de los setenta todavía era poco habitual encontrar grupos de rock liderados por una mujer, así que sería todo un hito en su momento encontrar un grupo liderado por las dos hermanas Wilson, Nancy y Ann (nada que ver con la familia de los Beach Boys). Lo que es evidente es la falta de visión comercial a la hora de definir la portada de su debut, aunque eso quizá fuera decisión de la casa discográfica. Las hermanas Wilson llevaban varios años en la música hasta que consiguieron su primer contrato discográfico, así que tampoco pondrían muchas pegas. El caso es que uno lee el nombre del grupo, ve el corazón de la portada y la imagen entre seductora y romántica de dos mujeres, y lo que puede pensar es que se trata de un álbum de pop de consumo, que es precisamente lo que no era Heart (aunque lo acabarán siendo en los ochenta). En sus inicios, Led Zeppelin y los Carpenters son las influencias más evidentes, los primeros para las canciones más rockeras y los segundos para las baladas, aunque bien podría ampliarse este abanico de influencias con más nombres. El grupo no inventa nada nuevo, pero sí aporta carisma aparte de melodías originales, que es lo que uno busca en la música.

 

En cualquier caso, es inevitable no pensar comparativamente en muchas ocasiones. Por ejemplo, ‘(Love Me Like Music) I'll Be Your Song’ es una hermosa balada que podría haber pertenecido a Carly Simon. En cambio, para ‘Soul Of The Sea’ podría decirse que suenan mitad Renaissance, mitad Led Zeppelin, pues en la primera mitad del tema aúnan la dulzura vocal de Annie Haslam y las texturas de folk y sinfonismo de los primeros, mientras que luego aparece una sección acústica central más agresiva que suena al Led Zeppelin III, incluso en la manera de cantar de Ann, muy similar al estilo y los dejes de Robert Plant. Cuando sí puede decirse que emulan a los Led Zeppelin contemporáneos (aunque estos ya estaban acabados a partir de Presence) es en ‘Sing Child’, donde Ann canta igual que Robert Plant y la guitarra eléctrica imita en lo posible (con las obvias diferencias insalvables) a Jimmy Page, incluido el solo de guitarra insertado hacia la mitad. Sólo les hubiera faltado un fragmento de guitarra tocada con un arco de violín. El ritmo más bien lento pero continuado de ‘Magic Man’ es el acompañamiento perfecto para una de tantas demostraciones de capacidad vocal de Ann Wilson, sonando aquí como si fuera la gloriosa Grace Slick. La manera en que va ascendiendo el tono, sutil y paulatinamente, hasta el final del estribillo, es de una maestría para nada esperable en un grupo que debutaba. Pero es que no acaba ahí su grandeza, puesto que hacia la mitad aparece un inciso instrumental donde aceleran ligeramente el ritmo y añaden una mayor energía, sin que falten varios destellos de guitarra eléctrica e incluso sintetizadores.

 

La primera introducción instrumental que aparece en ‘Crazy On You’ nos hace pensar en un aguerrido blues, pero pronto cambia el panorama con el agresivo ritmo acústico que entra junto a la vibrante guitarra eléctrica. Luego sólo cabe caer rendido ante la delicada voz de Ann que cambia por completo en el puente y se acaba desatando en el sensacional estribillo, otra demostración de potencia vocal y gloria rockera. Engaña ‘White Lightning & Wine’ porque a priori parece el típico rock de bar, bien ejecutado, eso sí, y parece que todo va a acabar en el vistoso pero exiguo verso “All the world's all mine”. Pero justo a continuación Ann prosigue cantando “White lightning and wine came on so fast, when did I last feel this fine?” y realiza un giro melódico que es toda una delicia y eleva esta canción a los altares.

 

Todas las canciones poseen algo que llama la atención y quizá lo único discreto sea la balada ‘How Deep It Goes’, ubicada entre el folk y los Carpenters. De ‘Dreamboat Annie’ encontramos tres versiones bien diferentes: en la primera y más breve, subtitulada ‘Fantasy Child’, Ann hace de Karen Carpenter para implementarla en forma de balada orquestal con una instrumentación poco audible; la segunda, que es la mejor, aporta un ritmo dinámico y unos coros celestiales que se complementan a la perfección con la bella melodía vocal principal; la tercera, subtitulada como ‘Reprise’, posee un ritmo diferente y unos arreglos enriquecidos que la aproximan al tipo de balada mejor conseguida que podríamos asociar con los Carpenters. En su segunda mitad incluye una magnífica sección orquestal que demuestra la calidad de la composición, antes de retomar el estilo de ‘Fantasy Child’ y cerrar así el álbum, un sensacional y emocionante debut que se colocaba muy por encima del nivel ofrecido por otras bandas de rock consagradas a mitad de los setenta.

LITTLE QUEEN

Año de publicación: 1977

Puntuación:

1) Barracuda; 2) Love Alive; 3) Sylvan Song; 4) Dream Of The Archer; 5) Kick It Out;

6) Little Queen; 7) Treat Me Well; 8) Say Hello; 9) Cry To Me; 10) Go On Cry.

Muy pronto comenzaban los problemas contractuales para Heart. Decepcionadas con la primera discográfica, que incluso las había publicitado empleando rumores incestuosos entre las hermanas Wilson, el cambio a la segunda casa discográfica fue algo traumático. Previamente a la aparición de Little Queen y en el mismo año de 1977 había sido publicado sin permiso de la banda una primera edición de Magazine, un álbum que había quedado sin pulir en los estudios de grabación de la primera discográfica y que retomarán y retocarán en 1978, esta vez con el acuerdo de ambas partes. Sin embargo, el álbum que hace honor al magnífico debut de la banda y que supone la mejor continuación posible es Little Queen. Están en su mejor momento y aquí ya tienen la confianza suficiente para hacer alguna apertura estilística, si bien no se puede decir que existan avances sustanciales. Heart no se caracterizarán por su evolución, sino por su involución.

 

Un riff algo tosco presenta ‘Barracuda’, una de las canciones más famosas de la banda que se convierte en el show de Ann, quien dirige la canción con sus registros cambiantes de voz. Su ritmo posee una cierta similitud con la parte principal de ‘Achilles Last Stand’ de Led Zeppelin y de alguna manera parece tomar también como referencia ‘Immigrant Song’, aunque aquí los puentes tienen la marca indefectible de Heart. La manera de cantar de Robert Plant está presente en ‘Love Alive’ y su tono folk nos remite a ‘Your Time Is Gonna Come’ de Led Zeppelin. Es hacia la mitad cuando añaden un admirable inciso instrumental más enérgico y donde el grupo demuestra su consistencia instrumental junto a unos memorables coros de las hermanas Wilson. Son honestos y las huellas de esta banda no las esconden, de tal manera que incluso podemos escuchar en los bonus tracks una interpretación en directo de ‘Stairway To Heaven’. La breve ‘Sylvan Song’ es un instrumental acústico de mandolinas que se acaba animando en su recta final y sirve de introducción para ‘Dream Of The Archer’, una combativa balada acústica que toma como referencia ‘The Battle Of Evermore’ (de Led Zeppelin, por si alguien tenía alguna duda a estas alturas) y donde Ann Wilson hace al mismo tiempo y a solas tanto de Plant como de Sandy Denny, apoyándose en los coros con su hermana.

 

La épica ‘Little Queen’ nos muestra una vertiente que la banda todavía no había desarrollado, que es la del rock progresivo. La introducción minimalista de guitarra eléctrica puede hacerse un poco larga, pero contiene suficientes sutilezas para mantener el interés. Luego se transforma en un potente blues-rock muy melódico y de sencillos pero memorables acordes que recuerdan a ‘Lowdown’ de Wire, una canción del debut de estos que curiosamente apareció el mismo año que Little Queen. Pero lo mejor de la canción llega a partir de los cuatro minutos, donde la guitarra de la introducción está acompañada del resto de instrumentos y una deslumbrante Ann junto a unos gloriosos coros, antes de retomar el blues-rock previo. La grandeza del rock progresivo reaparecerá en ‘Go On Cry’, cuyo ritmo principal y cambiante recuerda a los Pink Floyd más épicos mientras las hermanas Wilson aportan sus voces para convertirlo en una emocionante pieza de las que encumbran la reputación de un grupo. Todo esto contrasta mucho con canciones como ‘Kick It Out’, el típico rock de los grupos machos que adolece de un estribillo demasiado simplón (siendo así coherentes con la dupla macho/simplón).

 

Las voces y bromas que se escuchan al principio de ‘Say Hello’ ya nos previenen de que se trata de una canción menor que se ha de tomar como una broma. Tampoco vamos a tener otra idea cuando escuchamos a Heart tocar un calipso. Pero bueno, no está mal del todo y podría haber sido mucho peor. Para rellenar espacio incluyen la discreta balada acústica ‘Cry To Me’, que es simplemente una reescritura de ‘Dreamboat Annie (Fantasy Child)’. Nada que ver con la ejemplar balada-rock ‘Treat Me Well’, la cual compite y supera a las incursiones de Barbra Streisand en este género. El estribillo es de una dulzura y emoción que llegan muy adentro, a lo cual se ha de sumar la aportación de los músicos, con toques de calidad como el inesperado cambio de ritmo de la batería, suave pero delicioso. En los bonus tracks, aparte de la interpretación de ‘Stairway To Heaven’ encontramos una demo de ‘Love Alive’ titulada ‘Too Long A Time’. Así, pues, estos comienzos de Heart nos mostraban a una banda inspirada y con un buen conocimiento del lenguaje del rock, dos virtudes que desgraciadamente se irán disipando conforme pasen los años. Es difícil señalar cuál álbum es mejor, si Dreamboat Annie o Little Queen, pues el primero posee frescura y empuje, mientras que el segundo se apoya en la experiencia, pero ambos son dos aciertos seguros para cualquier aficionado/a al rock.

MAGAZINE

Año de publicación: 1978

Puntuación:

1) Heartless; 2) Devil Delight; 3) Just The Wine; 4) Without You; 5) Magazine;

6) Here Song; 7) Mother Earth Blues; 8) I've Got The Music In Me.

Como ya se ha dicho, Magazine fue inicialmente concebida como la continuación de Dreamboat Annie, pero quedó aparcada (o, empleando terminología conservadora: concebida no nacida) por disputas con la discográfica. Tampoco quedaría muy conforme el grupo con el resultado cuando se olvidaron por completo y se centraron en lo que sería Little Queen, un álbum que mantenía el excelente nivel mostrado en el debut. Por el contrario, Magazine supone un acusado bajón de nivel que les hace parecer un grupo de rock de tercera fila. Y eso contando que retocaron las grabaciones originales, aunque no parece que se pudiera sacar mucho más de ellas. Un dato significativo es que por primera vez se incluyen versiones en un disco de Heart, que son tres de las ocho canciones, una proporción muy alta.

 

El título de ‘Heartless’ parece irónico cuando comprobamos nada más empezar el álbum que el grupo no está en su mejor momento. Esta canción copia el ritmo principal de ‘Long Cool Woman (In A Black Dress)’ de los Hollies y luego el estribillo queda demasiado rácano. En su inciso instrumental parece que vaya a conseguir algo más, pero no evoluciona más allá de unos coros que acaban resultando repetitivos. La sensación de decepción es recurrente a lo largo del álbum y por eso, a pesar de que restallen las guitarras en ‘Devil Delight’, no ofrecen nada más dentro de su ritmo bastante pausado, ni siquiera un estribillo. Las baladas acústicas han perdido la chispa y ‘Just The Wine’ acaba sonando sosa, sin emoción, mientras que para grabar su versión del famoso ‘Without You’ de Badfinger, se centran en hacerlo lo más empalagoso posible, obviando las virtudes de la canción y rebajándose al nivel de cómo lo interpretaría cualquier grupúsculo con vocalista de medio pelo y voz potente. Ann Wilson acaba resultando irritante con tanta falsa emoción que pretende transmitir, justo el error en el que caen los cantantes comerciales.

 

Lo más destacable de ‘Magazine’ es el empleo del sintetizador Moog y los acertados coros que adornan un tema que por desgracia queda bastante insustancial por su falta de melodías y por sus dos últimos minutos instrumentales que naufragan porque no saben improvisar. Por otra parte, las dos últimas canciones son versiones y además interpretadas en directo, pero en ellas tampoco asoma apenas nada de la banda que había conmocionado el panorama del rock. En el blues-rock de ‘Mother Earth Blues’ suenan como una copia de Led Zeppelin, demasiado convencionales además, incluso cuando cambian de repente para tocar ‘You Shook Me’ de Willie Dixon y por momentos parece que Ann intenta emular a Janis Joplin. Respecto a la conocida ‘I've Got The Music In Me’, no parece sino que es la excusa para tocar algo alegre para el público, sin aportar nada relevante.

 

Ante tal flagrante falta de creatividad y originalidad no es casualidad que la mejor canción del álbum sea la breve pieza acústica ‘Here Song’, la cual habrían desmejorado con seguridad de haberla alargado durante tres minutos más. Quizá si el resto de canciones del álbum se hubieran reducido tres o cuatro minutos, hasta dejarlas con la misma duración de ‘Here Song’, Magazine hubiera dejado una mejor sensación, aunque ya se habría cambiado a la categoría de EP por el escaso minutaje que hubiera quedado. Si hubieran publicado este álbum tras Dreamboat Annie, cualquiera habría extraído como conclusión que Heart eran flor de un día y se hubiera perdido el interés inmediatamente. Tampoco está claro el motivo de haberlo publicado posteriormente al ofrecer una imagen muy floja de la banda, pero es probable que quisieran sacar algún beneficio de algo que ya estaba hecho. Se lo podrían haber ahorrado, la verdad.

2024

DOG & BUTTERFLY

Año de publicación: 1978

Puntuación:

1) Cook With Fire; 2) High Time; 3) Hijinx; 4) Straight On; 5) Dog & Butterfly;

6) Lighter Touch; 7) Nada One; 8) Mistral Wind.

2024

Tras el simulacro de álbum (porque otra cosa no se puede decir) de Magazine, llegaba lo que debía ser la esperada continuación de los dos primeros y brillantes álbumes de Heart. Volvían a grabar tan sólo ocho temas, esta vez divididos en una primera cara más rockera (con el subtítulo de Dog) y una segunda cara de baladas subtitulada Butterfly, de ahí el título del álbum. También se mantenía el mismo productor que tenían desde el principio, así que todo parecía favorable para mantener el nivel demostrado hasta este momento. Sin embargo, la inspiración no llega a los niveles deseables y comienzan aquí a repetirse un poco.

 

La manera de sorprendernos al principio es simulando una grabación en directo, porque en realidad ‘Cook With Fire’ fue grabada en el estudio. Es un viejo truco que habían empleado muchos grupos con anterioridad, así que tampoco se les puede acusar de nada. La canción no es tampoco nada del otro mundo y puede tomarse como la sucesora de ‘Barracuda’ pero sin llegar a su grandeza. En cambio, puede decirse que ‘Nada One’ es como un reciclaje de ideas de su debut. El inicio de ‘Straight On’ también suena a lo ya conocido, pero su ritmo funk es más novedoso respecto a lo que habían hecho los Heart hasta este momento y su estribillo tiene cierto gancho, así que queda como una de las canciones destacadas. Ocurre en algunos casos que hay buenas ideas que no se aprovechan bien. Por ejemplo, la imprevisible estructura de ‘High Time’ y el loable trabajo de la batería se malogran debido a un estribillo demasiado simplón.

 

Vulgar y repetitiva se antoja ‘Hijinx’, mientras que la canción que da título al álbum es una discreta balada acústica que transmite indiferencia absoluta. La única balada donde sí consiguen ofrecernos algunas melodías destacables es ‘Lighter Touch’, pues aun sucediéndose de manera discreta en las estrofas, conforme avanza va cobrando brío hasta llegar a un memorable estribillo que incluye un épico pasaje de guitarra. En realidad suenan casi a Renaissance, ¿pero desde cuándo ha sido un problema que Heart suene igual que alguna otra banda? Con todo lo dicho hasta este momento, sobra señalar que los casi siete minutos de ‘Mistral Wind’ son completamente innecesarios porque no hay ideas originales ni brillantes por medio. Al menos se agradece que tampoco acaben aburriendo y supone el único momento de la segunda parte donde alternan secciones tranquilas con otras más rockeras. No dejan muy buenas sensaciones en este álbum, pero todavía nos ofrecerán algunos aciertos más antes de sucumbir a la mediocridad del rock comercial de los ochenta.

BÉBÉ LE STRANGE

Año de publicación: 1980

Puntuación:

1) Bébé Le Strange; 2) Down On Me; 3) Silver Wheels; 4) Break; 5) Rockin' Heaven Down;

6) Even It Up; 7) Strange Night; 8) Raised On You; 9) Pilot; 10) Sweet Darlin'.

Llegamos a la nueva década y empiezan los sudores para el oyente que conoce la deriva comercial de Heart hacia el arena-rock más vulgar. Afortunadamente, los teclados y sintetizadores todavía son un complemento secundario de la música y no un elemento principal, que es lo deseable en un grupo de rock. Se mantenía la misma formación y la base musical que seguían desde el principio, esto es, una variedad que se repartía entre el rock duro, el blues-rock y el folk, con influencias claras de los grandes grupos y artistas del rock sin necesidad de dar más pistas cuando uno ya conoce los primeros años de carrera de Heart.

 

En la canción que da título al álbum encontramos una nueva emulación de Robert Plant por parte de Ann, mientras el resto de miembros aporta suficiente energía y cambios de ritmo para convertirlo en un tema entretenido e interesante. También vuelve a recordarnos al bueno de Plant (cuántas veces lo habremos nombrado en la página de Heart) en la vibrante ‘Strange Night’, basada en un incisivo ritmo de original percusión donde la guitarra completa el sonido con enérgicos acordes que conforman una composición redonda la cual marcaba una evolución y un camino a seguir que acabarían descartando en favor de derroteros más sencillos y comerciales. En el apasionado blues-rock de ‘Down On Me’ aúna la consistencia instrumental de las grandes bandas de rock con una interpretación vocal donde parece que ha resucitado Janis Joplin, siendo una de las mejores interpretaciones en la carrera de Ann Wilson. No se quedan muy lejos con otro blues-rock mucho menos canónico como el de ‘Rockin' Heaven Down’, que quizá por su estilo más desenfadado no permite que alcancen el excelso nivel que en la otra canción citada y se ha de esperar a su tercio final para que alcancen un nirvana rockero con su extensa coda instrumental.

 

Nancy se relaja tocando la guitarra acústica en ‘Silver Wheels’, aunque dista mucho de ser una composición a la altura de piezas similares de Steve Hackett en Genesis o Steve Howe en Genesis. De manera análoga, parece que estén pensando en Supertramp, pero los más comerciales y lineales, en ‘Raised On You’, puesto que el teclado se coloca en primer plano y suena con unos aires de honky-tonk que bien podríamos esperar de Rick Davies. Menos mal que la guitarra asoma en algunos momentos para aportar algo de interés, ya que el teclado acaba sonando algo repetitivo. En cambio, ‘Pilot’ es la nueva reescritura de ‘Dreamboat Annie (Fantasy Child)’, o cuando menos muy inspirada en ella, sin más alicientes. Mejor balada resulta ‘Sweet Darlin'’, iniciada con un piano solo como acompañamiento de Ann hasta que entra el resto de instrumentos para incrementar la tensión musical como toda balada-rock que se precie, en este caso con suficiente convicción como para dejar un poso en el oyente.

 

En el polo opuesto, la rapidez de ‘Break’ es su mejor virtud, pero por lo demás deja algo indiferente hasta en el solo de guitarra, mientras que las trompetas de ‘Even It Up’ ya denotan que se trata de un tema de relleno. Como vemos, este álbum tiene muchos altibajos que denotaban cómo la inspiración empezaba a diluirse y que la gloria de los primeros álbumes ya no se podía alcanzar salvo de manera puntual. Así, pues, a partir de aquí es decisión del/de la oyente el continuar escuchando la discografía de una banda que ya no tendrá nada más relevante que aportar al panorama musical.

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