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THE ANIMALS

2021

THE ANIMALS

Año de publicación: 1964

Puntuación:

1) The House Of The Rising Sun; 2) The Girl Can't Help It; 3) Blue Feeling;

4) Baby Let Me Take You Home; 5) The Right Time; 6) Talkin' 'Bout You;

7) Around And Around; 8) I'm In Love Again; 9) Gonna Send You Back To Walker;

10) Memphis, Tennessee; 11) I'm Mad Again; 12) I've Been Around.

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2021

Igual como ocurría con los grupos británicos de la primera mitad de los sesenta que consiguieron desembarcar en el mercado estadounidense, los álbumes diferían notablemente entre lo que se publicaba en el Reino Unido y Estados Unidos. En su país de origen existía un mercado importante de singles independiente del de los LP’s, pero en los Estados Unidos preferían hacer una mezcla e incluir las canciones más exitosas de los singles en sus propias ediciones de cada LP. En el caso de The Animals, dado que se trataba de un grupo mayormente de versiones, no supone ningún crimen dirigirse a las ediciones estadounidenses y poder escuchar sus grandes éxitos a costa de perder algunas versiones innecesarias. Aparte, cronológicamente se publicó antes esta edición que la británica, algo bastante curioso. En cuanto al grupo, la formación más mítica que tuvieron ya estaba establecida desde el principio como un quinteto triunfal: Eric Burdon (voz), Alan Price (teclado), John Steel (batería), Chas Chandler (bajo) y Hilton Valentine (guitarra). Y los dos primeros, Burdon y Price, son el alma de esta banda, como queda confirmado tras escuchar este debut.

 

En la portada ya nos anuncian la mejor canción que grabarán en toda su historia, ‘The House Of The Rising Sun’, pero que nadie lance cohetes si se trata de la versión en single (que aparece en las ediciones originales del disco), que fue recortada en más de un minuto respecto a la versión preferible de cuatro minutos y medio. Todo un crimen porque el espectacular solo de órgano de Price queda descuartizado y además se notan los cortes. Que luego acabe todo en un fade-out y se pierdan los instantes finales ya no es tan grave, pero sí lo que acabamos de citar. Así que centrémonos en la versión completa, donde todo se desarrolla en forma de crescendo, tanto los instrumentos como la voz de Eric, quien va elevando la tensión paulatinamente hasta que después del solo se llega al extraordinario clímax donde parece que todo se va a desbordar en cualquier momento porque la emoción es extrema y los músicos alcanzan la magnificencia. Todo un clásico inolvidable e imperecedero que lo seguirá siendo cien años después y que en su época sirvió de influencia a la incipiente escena de folk-rock que comenzaba a gestarse en la costa oeste de Estados Unidos. Cabe destacar también ese cambio en la letra, principalmente en los versos que ahora quedaban como “And it's been the ruin of many a poor boy” y “Oh mother, tell your children not to do what I have done”, pues transforman la canción por completo aunque no pierda por ello nada de su mezquindad.

 

Si en 1964 ya era sorprendente extenderse por encima de los cuatro minutos porque eso era contrario a las normas tácitas sobre lo que debía ser un éxito, todavía resulta más sorprendente descubrir que ‘Talkin' 'Bout You’ se extiende más allá de los siete minutos para que el grupo nos transmita todo su entusiasmo y lo mezclen con ‘Shout’, de tal manera que no decaiga la marcha en ningún momento. Pero tampoco encontraremos mucho más para destacar en este álbum de versiones. Burdon hace todo un ejercicio espectacular de canto en ‘I'm Mad Again’ de John Lee Hooker, demostrando que domina la tensión musical y que se podría bastar él solo para colocar en los más alto cualquier tema, como demostrará a lo largo de su carrera en varias ocasiones más. Pero a veces el potencial se pierde, pues por algo eran unos novatos todavía. Por ejemplo, la introducción de guitarra casi folk de ‘Baby Let Me Take You Home’, así como el órgano que acompaña muy pronto crean unas expectativas que luego se ven frustradas por la sencillez extrema de la composición. También los acordes potentes que introducen ‘Gonna Send You Back To Walker’ son un simple amago para deslizarse inmediatamente a un R&B convencional.

 

El resto del álbum es bastante flojo en comparación, pero es que tampoco podemos esperar mucho del debut de un grupo británico en 1964 (recordemos, por ejemplo, lo que hicieron en ese año The Hollies o The Kinks en sus estrenos). Versiones como la de ‘The Girl Can't Help It’ rebajan a The Animals al nivel de cualquier grupúsculo del montón, aunque no tan malos como cuando llegan los molestos coros de ‘The Right Time’, que provocan que se convierta en una pesadilla su escucha, un problema que volvería a repetir la Creedence Clearwater Revival unos años después con otra funesta versión. Las dos versiones de Chuck Berry (‘Around And Around’ y ‘Memphis, Tennessee’) suenan aquí a R&B de relleno, mientras que ‘Blue Feeling’ parece cantado y tocado con pocas ganas. Pero también consiguen acertar en algún momento y aportan cierto gancho y entretenimiento mediante ‘I'm In Love Again’.

 

Nos queda así un debut con más importancia histórica que calidad musical, pero dejaba claro cuáles eran las virtudes de este grupo, que como ya se dijo en el primer párrafo están encarnadas en la voz expresiva y poderosa de Eric Burdon, junto a la exquisita técnica de Alan Price con los teclados. Esto último todavía más importante porque suponía la predominancia del órgano en el seno de una banda de R&B, algo bastante insólito por entonces. Y recordemos que The Animals fueron la primera banda británica en triunfar en los Estados Unidos, aunque muy pronto llegarían cuatro chavales de Liverpool a arrebatarles el efímero trono de fama donde se habían instalado.

THE ANIMALS ON TOUR

Año de publicación: 1965

Puntuación:

1) Boom Boom; 2) How You've Changed; 3) Mess Around; 4) Bright Lights, Big City;

5) I Believe To My Soul; 6) Worried Life Blues; 7) Let The Good Times Roll;

8) I Ain't Got You; 9) Hallelujah, I Love Her So; 10) I'm Crying; 11) Dimples;

12) She Said Yeah.

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El segundo álbum de The Animals editado en Estados Unidos no puede ahondar más en el caos y despropósito de esos años respecto al mercado musical de cada lado del Atlántico. Conformado a partir de canciones publicadas en el primer álbum británico, el segundo y algunos singles, no tuvieron otra idea que colocarle un título que sugiere que se trata de un álbum en directo grabado durante una gira. Todo lo contrario, este disco está completamente grabado en el estudio y menos mal, pues The Animals no parecía un grupo destinado a sorprender en el escenario. Seguían siendo el mismo quinteto del debut y, a pesar de que este álbum no contiene ninguno de los temas por los que más se les recuerda, se trata de su mejor álbum publicado en Estados Unidos y el que recoge en mejor medida sus virtudes y limitaciones, todo en su mejor acepción.

 

Los ingredientes ya los conocemos y aquí ya no nos llevamos ninguna sorpresa, siendo además prácticamente todo versiones, pero podemos observar cómo consiguen extraer el mejor resultado de sus habilidades. Al principio, Eric parece algo comedido en su manera de cantar en ‘Boom Boom’, pero luego comienza a animarse y a hacer suya la canción mientras el resto del grupo sabe extraer toda la vitalidad de este tema y añaden unos coros que indica la clara influencia que recibían de los Beatles. Podemos recordar cómo estos últimos tocaban en sus inicios (antes de grabar su primer LP) ‘Hallelujah, I Love Her So’ de Ray Charles, aquí interpretada con absoluto respeto hacia el maestro en una canción que parece fácil en las manos de The Animals y por ello Alan introduce algunas pequeñas florituras de teclado, como también Eric se acaba haciendo con la canción. De John Lee Hooker repiten con otro tema, ‘Dimples’, que presenta un cierto parecido con ‘Boom Boom’ porque tampoco puede esperarse mucha variedad en los legendarios bluesmen. Eso sí, la guitarra de Valentine suena más convincente de lo que solía conseguir en los temas más guerrilleros.

 

Se muestran consistentes en los temas más pausados y serios como ‘How You've Changed’, mucho mejor en ‘Worried Life Blues’ porque Alan no deja ni un solo espacio vacío con su ubicuo órgano. El entramado instrumental de ‘I Believe To My Soul’, de Ray Charles, presagia a los futuros Procol Harum gracias a esos acordes oscuros de piano. Es una impresionante versión donde la voz fascinante de Burdon y el solo de teclado de Price elevan la canción a la categoría de arte. La solemnidad en las estrofas de ‘Bright Lights, Big City’ la aporta nuevamente el teclado de Price, quien también toma el mando en el cambio de ritmo durante el estribillo. El solo de guitarra de Valentine es sencillo pero con mucho encanto, al estilo de George Harrison, aunque pronto llega Price para tomarle el testigo y deslumbrar de verdad. Que se note quién era el amo del sonido del grupo.

 

Tan solo encontraremos una composición original y es ‘I'm Crying’, compuesta por Burdon y Price, que replica ese mágico ritmo que los Everly Brothers popularizaron mediante ‘Wake Up Little Susie’ y lo engrandecen con la voz esplendorosa de Burdon y el trabajo impecable e incesante de Price, a lo cual cabe añadir el potencial efecto de los coros. La relevancia absoluta de estos dos chicos en el grupo queda patente cuando comparamos la versión de ‘I Ain't Got You’ aquí incluida con la que hicieron los Yardbirds el mismo año. En lo único que podían ganar The Animals era en el trabajo de ellos dos, pues por lo demás (guitarra y sección rítmica) la versión de los Yardbirds les supera ampliamente.

 

La versión inocente de ‘Let The Good Times Roll’ queda englobada en el apartado de relleno de este álbum, mientras que ‘Mess Around’ la vemos acreditada al renombrado empresario musical Ahmet Ertegün, por lo que podemos prever que se trata de una vulgar canción de r&b de rápido ritmo que echa mano de los clichés del género. Para quien quiera bailar un poco con los Animals es mejor dirigirse a ‘She Said Yeah’, que al menos convence en su propuesta porque los músicos se muestran más seguros de que están haciendo algo de mayor caché. Estas pequeñas deficiencias comentadas son las que imposibilitaban al grupo para conseguir alguna obra maestra, pero es evidente que discos como este les consolidaban como una de las fuerzas motoras del r&b británico, mientras que los singles aumentaban su éxito a nivel mundial, aunque esto último comenzaría a decaer con el florecimiento de las fantásticas bandas británicas que comenzaban a emerger en 1965 y que pronto dejarían el sonido de The Animals como algo anticuado.

ANIMAL TRACKS

Año de publicación: 1965

Puntuación:

1) We've Gotta Get Out Of This Place; 2) Take It Easy; 3) Bring It On Home To Me;

4) The Story Of Bo Diddley; 5) Don't Let Me Be Misunderstood; 6) I Can't Believe It;

7) Club A-Go-Go; 8) Roberta; 9) Bury My Body; 10) For Miss Caulker.

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Dado el descontrol que había en la primera mitad de los sesenta entre lo que se publicaba a un lado y otro del Atlántico, apareció en Estados Unidos este álbum que recogía singles y canciones publicadas en las ediciones británicas de sus discos. Tampoco es que esto cambiara la situación, puesto que The Animals no enfocaban un álbum de forma conceptual, sino que ellos iban grabando hasta tener la cantidad suficiente para que en la discográfica les fueran publicando ese material en forma de single, EP o LP. Serían los Beatles quienes cambiarían el concepto de LP para transformarlo en algo más que la unión de varias canciones. El material aquí incluido fue grabado entre el verano de 1964 y el de 1965, lo cual significa que en un par de temas (los grabados en el último verano) ya no estaba Alan Price, decidido a seguir su propia carrera que no iría más allá de donde puede llegar un gran instrumentista sin habilidades compositivas destacadas.

 

Precisamente en la primera canción, que era el single de éxito del grupo en ese momento, ya no participa Price, sino su sustituto Dave Rowberry. Pero es tan fabulosa que no se nota tanto el cambia. Así pues, una melodía de bajo algo naíf introduce otro de los grandes éxitos de los Animals: ‘We've Gotta Get Out Of This Place’. Ese inicio se olvida pronto porque la canción va incrementado su fuerza conforme avanza y llega a su memorable estribillo, finiquitado por ese “'Cause girl, there's a better life for me and you”. Y bueno, el puente que llega antes, con sus poderosos “yeah, yeah” que bien podían competir todavía con los Beatles, aunque ya de manera tímida. Esa manera magistral de incrementar paulatinamente el tono de voz que tiene Burdon lo volvía a consagrar como una de las grandes voces del Reino Unido. Otro de los temas legendarios de The Animals es ‘Don't Let Me Be Misunderstood’, aquí con Price en el órgano e introducida por una intrépida melodía de las que no se olvidan. La interpretación vocal es también de antología, con esas modulaciones de Burdon que traspasan al oyente hasta lo más profundo. Esa manera que tiene de pasar de lo más resignado al desgarro emocional es de una maestría impresionante.

 

Y es que la espectacular voz de Eric consigue que hasta baladas poco vistosas como ‘Bring It On Home To Me’ se conviertan en algo interesante de escuchar e incluso hasta sea emotivo. Por el contrario, ‘I Can't Believe It’ balada típica de estilo de finales de los cincuenta o primeros sesenta, por lo que se hubiera necesitado alguna ración especial de órgano de Price para que tuviera algo de interés. Esto sí lo corrigen en ‘Bury My Body’, pues permiten a Alan llevar el peso de la canción con su insuperable manera de tocar el órgano. Lo que puede resultar algo aburrido es ‘For Miss Caulker’, un blues aletargado donde bien podrían haber introducido alguna sección más rápida, para cuatro minutos que dura, mientras que el r&b facilón de ‘Take It Easy’ y ‘Roberta’ se olvida rápidamente.

 

Si alguien quiere escuchar una historia resumida de la vida de Bo Diddley, puede dirigirse a la obvia ‘The Story Of Bo Diddley’, que en realidad es la adaptación de una composición autobiográfica creada por él mismo y los Animals la habían incluido en la edición británica de su disco homónimo de debut. Quien no esté interesado en este músico especialmente, mejor que obvie esta canción, pues se trata de un mismo ritmo continuado (al estilo Diddley, obviamente) mientras Eric realiza un proto-rap pero no entona algún conato de melodía hasta que llevamos unos dos minutos. La historia está narrada en clave de humor y se hace referencia a los Beatles y a los Rolling Stones, pero musicalmente es para olvidar. A estos últimos se les menciona también en el r&b animado de ‘Club A-Go-Go’, cuyo pegadizo ritmo es su único punto fuerte.

 

Así pues, lo más significativo de este álbum, que en realidad se puede asimilar a una recopilación, es que será la última vez que escuchemos el teclado de Alan Price en The Animals. Comenzaba así el principio del fin de la banda, pues no tardarían mucho en desmantelarse porque los nuevos tiempos jugaban totalmente en su contra. Los grupos de versiones se estaban quedando arrinconados en el mundo vertiginoso del rock.

ANIMALISMS

Año de publicación: 1966

Puntuación:

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1) One Monkey Don't Stop No Show; 2) Maudie; 3) Outcast; 4) Sweet Little Sixteen;

5) You're On My Mind; 6) Clapping; 7) Gin House Blues; 8) Squeeze Her, Tease Her;

9) What Am I Living For; 10) I Put A Spell On You; 11) That's All I Am To You;

12) She'll Return It;

[BONUS TRACKS:] 13) Inside-Looking Out; 14) Don't Bring Me Down; 15) Cheating;

16) Help Me Girl; 17) See See Rider; 18) I Just Want To Make Love To You; 19) Boom Boom; 20) Big Boss Man; 21) Pretty Thing; 22) Don't Bring Me Down (stereo version); 23) See See Rider (stereo version); 24) Help Me Girl (stereo version); 25) Cheating (stereo version).

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Vamos a saltarnos momentáneamente el orden que seguíamos en cuanto a las ediciones estadounidenses de la discografía de The Animals. Bajo el nombre de Animalisms y Animalism (es decir, diferenciando el título con el singular/plurar) se publicaron sendos álbumes a ambos lados del Atlántico y con un contenido casi totalmente diferente. Así que analizando ambos álbumes, y junto a los anteriores, podemos tener una pintura casi completa de estos primeros años del grupo antes de su disolución inicial. En realidad, el siguiente álbum estadounidense fue Animalization, también de 1966, pero en la reedición en CD de la versión británica (el titulado como Animalisms que pasamos a comentar) podemos encontrar como bonus tracks las canciones que no coinciden entre ambos álbumes, así como las más antiguas grabadas por la banda. Estamos ya ante los últimos coletazos de los Animals, pues aquí ya comprobamos que no acababan de adaptarse a los nuevos tiempos, por mucha distorsión que comenzaran a introducir en algunos temas. Solo hay que comparar este álbum con lo que estaban haciendo los Yardbirds o los Rolling Stones en el mismo año.

 

El grupo se sigue centrando en las versiones, un indicativo de que se estaban quedando completamente fuera de onda en 1966. Pero tampoco muestran capacidad para hacer nada original cuando se deciden a escribir algo nuevo. Para 1966 una canción como ‘Outcast’ ya sonaba algo ingenua, pero va creciendo en intensidad y tiene un sonido garaje que nunca habíamos escuchamos en los Animals, con una distorsión de fondo que nos acompaña todo el tiempo y un Burdon que en la segunda mitad se hace con la canción para dejarnos otra excelsa demostración de dominio de la tensión vocal. Respecto a las composiciones originales, junto al nuevo teclista, Burdon escribe la balada en clave de bossa nova ‘You're On My Mind’ y también el entretenido r&b de ‘She'll Return It’. Mientras que el propio Rowberry nos cuela también esa broma titulada ‘Clapping’ donde tan solo escuchamos eso, varias palmas marcando un ritmo y luego algunos sonidos hechos con la boca. Lo que el grupo sí tenía claro era dónde estaba su fortaleza, que sin Alan Price tenía solo un nombre principal. Así, la magia especial de un blues ya pegadizo como el de ‘Maudie’ está en esos cambios de registro de Eric, quien se convierte en dueño y señor del espacio sonoro. Con mayor naturalidad se desenvuelven en el irresistible r&b de ‘Squeeze Her, Tease Her’, que al principio no llama mucho la atención por los acordes tan típicos que escuchamos, pero a partir de esa primera declamación de “I love you! Yes, I do” ya solo queda rendirse ante la hipnotizadora conjunción de ritmo rápido y melodías vocales pegadizas. Pero Burdon tampoco es Dios y no puede conseguir con su ímpetu que la repetitividad de ‘One Monkey Don't Stop No Show’ pase desapercibida.

 

Cuando versionan a Chuck Berry (‘Sweet Little Sixteen’) se nota que el rock'n'roll no es el género que dominan y suenan tan vulgares como cualquier grupúsculo del montón, aunque cabe destacar la energía que imprime Valentine con la guitarra. Curiosamente, los Hollies publicaron también una penosa versión del mismo tema en 1966. De manera análoga, cuando se lanzan a un blues lento (aunque luego le añadan algo de entusiasmo) como el de ‘Gin House Blues’, se nota que Eric no puede hacerlo todo y se echa en falta un guitarrista con mayor personalidad. Así pues, versiones como las que acabamos de citar, como también otras como ‘What Am I Living For’ o ‘That's All I Am To You’ no son propias de un grupo con cierta experiencia acumulada. Si acaso podrían aceptarse en unos novatos, pero el único avance que se ofrece respecto a 1964 es la guitarra con efecto de distorsión de Valentine. ‘I Put A Spell On You’ parece que ha sido siempre como la prueba de fuego para que cualquier vocalista pueda demostrar su verdadera valía. Pero a Eric no le hacía falta y por eso no se percibe que lo esté dando todo. Aun así, es una recomendable versión aunque no llegue a las cotas de excelencia y la catarsis de las respectivas versiones de Arthur Brown o de la Creedence Clearwater Revival.

 

La gran cantidad de bonus tracks, que recogen las canciones publicadas en el Reino Unido como singles, es lo que salva cualitativamente y convierte este álbum en el mejor de su carrera. En ‘Inside-Looking Out’, una composición original inspirada en una pieza de folk estadounidense, simplemente hay que tener un poco de paciencia para que nos acabe envolviendo con su poderío, pues en llegar al primer minuto entramos en una histeria absoluta que se contagia al oyente. Cuando aúnan dominio de la estructura de una composición con un Burdon inspirado y un sensacional solo de guitarra como muy pocas veces puede haberse encontrado en un álbum de The Animals, que es lo que ocurre en ‘Cheating’, solo cabe caer rendido ante estos chicos. Y siendo una composición original de Chandler y Burdon, bien podrían haberse esforzado un poco más en ese camino. En cambio, el grandioso estribillo de ‘Don't Bring Me Down’ denota que sus compositores son los de la exitosa pareja Goffin/King, mientras que se pasan un poco de presuntuosos en ‘Help Me Girl’, pues recargan el sonido excesivamente para asegurarse el impacto necesario. Pero vuelven a acertar cuando extraen toda la vitalidad posible del espléndido riff de guitarra del clásico del blues ‘See See Rider’, al envolverlo todo en un frenético ritmo.

 

Encontramos cuatro versiones de blues (de ‘I Just Want To Make Love To You’ a ‘Pretty Thing’) trasvasadas al lenguaje del r&b, pertenecientes a un EP titulado In The Beginning There Was Early Animals que recogía las primeras cuatro grabaciones editadas por The Animals en 1963, obviamente con Alan Price. No está de más echarles un vistazo para comprobar por qué llamaron la atención en sus comienzos, aunque ‘Boom Boom’ la conocemos porque la volvieron a grabar para The Animals On Tour. La impresión que nos queda, sabiendo la cercana disolución que iba a llegar, es que The Animals fue un grupo que duró muy poco porque cada miembro pujaba por ser el más listo, pero sobre el resto: Alan Price fue el listo de quedarse con los derechos de ‘The House Of The Rising Sun’; Eric Burdon el listo que se quedará con la denominación “The Animals” para proseguir su carrera con un mínimo de ventas garantizadas; y Chas Chandler el listo más honesto, pues se olvidará de tocar el bajo y se convertirá en manager de Jimi Hendrix, convirtiéndolo en la sensación del incipiente Londres multicolor de 1966. Esa inteligencia no la enfocaron a grabar material propio y a adaptar su personalidad a los nuevos tiempos, por lo que cada uno seguirá su camino sin volver a lograr nunca el éxito alcanzado como grupo.

ANIMALISM

Año de publicación: 1966

Puntuación:

1) All Night Long; 2) Shake; 3) The Other Side Of This Life; 4) Rock Me Baby; 5) Lucille;

6) Smokestack Lightning; 7) Hey Gyp; 8) Hit The Road, Jack; 9) Outcast;

10) Louisiana Blues; 11) That's All I Am To You; 12) Going Down Slow;

[BONUS TRACKS:] 13) Don't Let Me Be Misunderstood; 14) Blue Feeling;

15) Jailhouse Rock; 16) Gonna Send You Back To Walker; 17) Heartbreak Hotel;

18) Work Song; 19) A Girl Named Sandoz; 20) Ain't That So; 21) Gratefully Dead;

22) Monterey; 23) When I Was Young; 24) San Franciscan Nights.

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El último álbum publicado por lo que había sido The Animals antes de su disolución inicial fue este Animalism, pero únicamente en Estados Unidos. Suponen los últimos coletazos de una formación que ya comenzaba a desencajar con los nuevos tiempos (todavía faltaba ver a Eric Burdon hacer el ridículo con sus flirteos psicodélicos). En esta edición en CD se añaden incomprensiblemente algunos singles de 1967 y 1968, cuando ya Burdon iba por libre pero colocándose como apostilla a su propio nombre el de “The Animals” para conseguir algo de tirón comercial, que mucha falta le hizo para sacarse su calderilla.

 

El comienzo del disco deja buena sensación mediante ese aguerrido R&B que siempre deseamos encontrar en The Animals, donde Burdon extrae lo máximo posible de sí mismo en ‘All Night Long’, la cual es sorprendentemente una composición de Frank Zappa y, mayor sorpresa si cabe, él mismo toca la guitarra. Queda entre lo mejor de este álbum, lo cual es hasta humillante para el grupo porque está interpretado por algunos de los músicos de sesión de aquel colectivo llamado The Wrecking Crew. En cualquier caso, Eric tampoco es sobrehumano y por ello no puede competir con Sam Cooke, pero la versión de ‘Shake’ no queda nada mal en las manos de estos chicos.

 

En ‘The Other Side Of This Life’ la guitarra parece de un músico amateur, de tal manera que cuando debe tomar el protagonismo en el blues puro y duro de ‘Rock Me Baby’ el resultado queda patético. Estábamos ya en la era de Eric Clapton y los Animals se habían quedado definitivamente como algo anacrónico. Y ahí no acaba la cosa porque ¿de quién fue la idea de versionar ‘Smokestack Lightning’ cuando los Yardbirds ya habían elevado esa canción al olimpo de la música? Y con Clapton, además. Por si fuera poco todo lo anterior, nos toca tragarnos seis minutos de tedio absoluto en el lentísimo blues de ‘Going Down Slow’, otra prueba más de que el grupo estaba acabado. Que al menos nos encontráramos música de relleno inofensiva, de lo cual encontraremos variados ejemplos: ‘Louisiana Blues’, ‘That's All I Am To You’, ‘Work Song’ o ‘Gonna Send You Back To Walker’, esta última a pesar de su vistoso órgano.

 

La composición de Donovan ‘Hey Gyp’ queda soberbia en las manos de The Animals, a quienes tan solo les hubiera hecho falta aprovechar mucho mejor la estructura en forma de crescendo, pues Burdon sí consigue transportarnos con la modulación progresiva de su voz, pero no así los músicos, que divagan en la parte central y luego en los momentos de mayor tensión deberían haber alcanzado una catarata de sonido adecuada para llegar a la catarsis requerida. Una oportunidad desaprovechada. En la película Rock City de 1973 podemos disfrutar de una interpretación en directo que sí consigue emocionar de verdad. Por el contrario, igual fue el hecho de escuchar una versión tan floja de ‘Lucille’ (que aparte parece un insulto tratándose de Burdon cantando) lo que decidió a Deep Purple a revitalizarla en sus actuaciones en directo durante la década siguiente. Por otra parte, encontraremos aquí una versión reducida y más pulcra de ‘Outcast’, originalmente incluida en Animalisms.

 

Respecto a los bonus tracks, tal como se ha comentado con anterioridad, los últimos seis temas añadidos son los singles que se publicarán en los siguientes años, que no deberían haberse incluido aquí porque lo único que une a esta formación con las siguientes es Eric Burdon. Así pues, de momento no diremos nada sobre ellos, pues ni siquiera había tenido lugar el festival de Monterrey en el cual se inspiraron para la letra del pegadizo tema de mismo título. Aunque veamos de nuevo el título de ‘Don't Let Me Be Misunderstood’, se trata de una versión alternativa donde el sonido parece captado en directo, si bien en el CD se indica que se trata de la primera versión publicada en el Reino Unido, lo cual nos trasladaría al año 1964. También encontramos una versión alternativa de ‘Blue Feeling’, pero esta carece de interés y que luego se incluyan dos versiones de canciones popularizadas por Elvis Presley como ‘Jailhouse Rock’ y ‘Heartbreak Hotel’ es indicativo de la agudizada falta de ideas que preludiaba la inminente disolución de la banda.

ERIC IS HERE

Año de publicación: 1967

Puntuación:

1) In The Night; 2) Mama Told Me Not To Come; 3) I Think It's Gonna Rain Today;

4) This Side Of Goodbye; 5) That Ain't Where It's At;

6) True Love (Comes Only Once In A Lifetime); 7) Help Me Girl; 8) Wait Till Next Year;

9) Losin' Control; 10) It's Not Easy; 11) The Biggest Bundle Of Them All;

12) It's Been A Long Time Comin'.

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A partir de ahora debemos quitarnos de la mente cualquier idea preconcebida sobre The Animals porque ya no tendrá nada que ver con aquellos primeros años que les dieron la gloria. Ahora se llamarán Eric Burdon & The Animals, pero mayor aberración no puede ser el nombre cuando este álbum está conformado por música orquestal con algo de percusión por parte del último baterista que había entrado en The Animals sustituyendo a Steel. Aparte, no hay ninguna composición propia, por lo cual este álbum queda como un intento de seguir haciendo caja con el nombre del grupo y para ver cómo encajaba el nombre en solitario de Eric Burdon. Pero el único Eric que era un dios era Clapton, no Burdon.

 

Los arreglos de ‘In The Night’ son para destacar y por ello quizá esté en primer lugar, aunque la canción no pase de ser el típico pop orquestal que se podía escuchar en las emisoras de pop de la época, que es lo que básicamente volvemos a escuchar con un ritmo más ligero en ‘That Ain't Where It's At’ o en modo bucólico en ‘Losin' Control’, aunque estas dos acaban resultando aburridas en consiguientes escuchas. En ‘Mama Told Me Not To Come’ repite la misma fórmula una y otra vez, que es recitar los versos para luego pasar a un estribillo soso y simplón, mientras que en ‘Wait Till Next Year’ lo escuchamos también recitar, pero probablemente porque estuviera tan borracho que no podía cantar.

 

El cantante que otrora consiguiera salvar algunos temas vulgares con su brutal interpretación vocal, aquí hace el ridículo intentando teatralizar su canto en ‘I Think It's Gonna Rain Today’. En ‘True Love (Comes Only Once In A Lifetime)’ se atreve a añadirle un toque entre surrealista y psicodélico con esos inquietantes coros que van apareciendo cada vez que se vuelve a repetir la estructura. Y Burdon se parece a Arthur Brown más que nunca. En cambio, ‘This Side Of Goodbye’ es como si se le hubiera disipado la emoción, sonando muy falso, forzando los registros altos sin ninguna gana. Si no fuera porque se trata de una composición de la pareja Mann/Weil, ‘It's Not Easy’ pasaría por ser una reescritura cutre de ‘It's My Life’, una de las grandes canciones de The Animals que salió publicada como single durante su época dorada, mientras que ‘Help Me Girl’ es justo la misma que podíamos escuchar como bonus track en la reedición de Animalisms.

 

Decir que este álbum es uno de los peores de la historia es quizá proporcionarle un protagonismo (aunque sea negativo) que no se merece. Pero es el paradigma de la vulgaridad más absoluta e irritante, una vergüenza de disco que merece ser olvidado por la infinidad de los tiempos. Después de escuchar algo así, el día solo puede ir a mejor.

WINDS OF CHANGE

Año de publicación: 1967

Puntuación:

1) Winds Of Change; 2) Poem By The Sea; 3) Paint It Black; 4) The Black Plague;

5) Yes I Am Experienced; 6) San Franciscan Nights; 7) Man - Woman; 8) Hotel Hell;

9) Good Times; 10) Anything; 11) It's All Meat.

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Justo en el mismo año de 1967, tan mítico para la historia del pop-rock, salieron dos álbumes bajo el nombre de Eric Burdon & The Animals que no pudieron ser más diferentes entre sí. Pero cuidado, la diferencia fue en la propuesta musical pero no en la calidad ofrecida, que sigue siendo penosa. En este caso sin más excusas porque todo son composiciones originales excepto una versión de una canción de los Rolling Stones. Acreditados como compositores está la banda al completo en la nueva formación que Burdon acuñó como The Animals y donde solo continuaba el último baterista de la anterior formación (baterista que tampoco era el original, como ya se comentó para el álbum anterior). Aquí se dedican a mimetizarse con la psicodelia de los nuevos tiempos, pero sin originalidad y abrazando todos los excesos posibles.

 

Cuando empieza a sonar ‘Winds Of Change’ uno no puede quedarse más sorprendido al escuchar esa lamentable mezcla de sitar, violín y efectos varios bajo un ritmo cansino, donde Eric comienza a recitar una letra sobre la transición del primer rock'n'roll y jazz hacia el rock posterior, donde su voz se va pasando por un filtro para que vaya tomando un efecto de viento. Una canción que ahora suena anticuada, desfasada y cutre. Su letra pretende ser un homenaje que, de esa manera, fracasa estrepitosamente. Se nombra a Jimi Hendrix directamente y luego de manera indirecta en ‘Yes I Am Experienced’, tomando como referencia algunas de las canciones del estadounidense (quien debutó precisamente en este mismo año) para volver a realizar un homenaje que desprestigia al destinatario más que otra cosa. Básicamente por la arrogancia de Burdon al cantar como le da la gana sin pensar en lo penoso que resulta, pues el entramado instrumental en esta ocasión sí que suena interesante. La canción final, It's All Meat’, puede tomarse como la versión rockera y electrificada de ‘Winds Of Change’ que incluye otro fallido homenaje a diversos músicos en la letra.

 

Sorprende la capacidad de estos chicos para conseguir con facilidad ritmos fatigosos que aburren sin remisión, como en ‘Poem By The Sea’, o inclasificables aberraciones como ‘Man - Woman’. También tiene su mérito destrozar una gran canción de los Rolling Stones como ‘Paint It Black’, que luego es aprovechada como inspiración de los coros que aparecen en ‘The Black Plague’, una penosa pieza narrativa donde Burdon se cree Orson Welles. Es Eric también quien evita que el boogie de ‘Good Times’ pueda llegar a algo provechoso. De lo poco pasable de este álbum es ‘San Franciscan Nights’, aunque habría que recortarle sus primeros cuarenta segundos. Luego podemos escuchar una parte vocal con una melodía decente y el tono acústico le proporciona una humildad que buena falta hacía en este álbum y además es justamente lo mismo que consigue que ‘Hotel Hell’ tenga un pase. A estas dos canciones se les puede juntar ‘Anything’ para conformar las únicas tres canciones pasables del disco, en este caso siendo la más elaborada de todas al contener una sección rítmica mesurada y arreglos orquestales que, por fin, suman más que restan.

 

Fijémonos en el detalle de colocar un libro raído en la portada, que parece que sea una llamada a la intelectualidad o quizá sea para decirnos que si no entendemos o no nos gusta el disco es porque su destinatario es la gente intelectual. Pero no cuela, pues este álbum es un producto de la época que debió estar ideado con la finalidad de ser escuchado bajo los efectos de sustancias psicotrópicas. Otra explicación no puede tener semejante engendro.

2022

THE TWAIN SHALL MEET

Año de publicación: 1968

Puntuación:

1) Monterey; 2) Just The Thought; 3) Closer To The Truth; 4) No Self Pity;

5) Oranges And Red Beams; 6) Sky Pilot; 7) We Love You Lil; 8) All Is One;

[BONUS TRACKS:] 9) Sky Pilot (Part One) (single version);

10) Sky Pilot (Part Two) (single version); 11) Monterey (single version).

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2022

Prosigue aquí la singladura de Eric Burdon como gurú del flower-power en la costa oeste de Estados Unidos, lugar al cual se había trasladado desde la ruptura de los Animals originales. Los músicos que le acompañan siguen siendo los mismos, aportando un sonido más rockero y adaptado a los nuevos tiempos, ya totalmente alejados de lo que fueron los Animals originales. Este álbum vuelve a ser el vehículo de Burdon en una carrera en solitario que se disfrazaba con el nombre de la banda para tener gancho comercial. Todo son composiciones originales porque los nuevos tiempos lo demandaban, pero estos chicos, sobre todo Burdon, no habían destacado nunca como compositores.

 

Se inicia de una manera optimista mediante la pegadiza ‘Monterey’, una crónica de aquel famoso festival de música de 1967 donde muchos artistas se consagraron, como fue el caso de Jimi Hendrix o The Who, inmortalizados en la letra junto a muchos otros más. A destacar la mención a ‘Renaissance Fair’ de The Byrds cuando Eric canta “I think that maybe I'm dreaming”. El ritmo rápido es suficiente para mantener el interés todo el tiempo. Pronto cambia el panorama cuando llega a continuación ‘Just The Thought’, una balada psicodélica orquestal donde la parte vocal queda bastante floja, desaprovechando las cualidades de Eric. Por otra parte, qué rápido había olvidado sus orígenes como cantante de blues cuando nos toca escuchar la fallida ‘Closer To The Truth’, que tan solo repunta el vuelo en su intermedio instrumental y no se entiende ese retorno con una calidad de sonido pésima, intentando imitar el sonido de los viejos discos de blues.

 

Los problemas que comportó la aparición de la psicodelia los observamos primero en ‘Sky Pilot’, lastrada por la producción que busca el phasing descaradamente y no acierta en la manera de realizar las transiciones entre estrofas y estribillo. La parte central está dedicada a recrear una batalla, de una manera bastante tosca, llegando incluso a meter una parte de gaitas. Afortunadamente, el retorno a la parte principal, introducida por unos violines, suena tal como debería haber sonado la pieza al completo, pues se escucha todo sin efectos vulgares y con unos arreglos orquestales ideales. Pero si lo anterior lo vemos como un problema, la pieza final del álbum (‘All Is One’) se lleva la palma, pues en primer lugar volvemos a sufrir las mismas gaitas que no vienen a cuento, para pasar luego a un fragmento de sitar que deja tan indiferente como cualquier pieza india, mientras Burdon canta como si estuviera bajo el efecto de alguna sustancia psicotrópica, que probablemente sería el caso. El desarrollo se sostiene en todos los clichés posibles de la psicodelia, pero en su peor acepción. Un ejemplo de los excesos hacia donde derivó este estilo innovador.

 

Una curiosa envoltura musical de sitar y sonido de clavecín caracteriza ‘No Self Pity’, otra pieza de psicodelia acústica que desconcierta en primer término pero supone una interesante aportación al misticismo bien entendido. Su letra es bastante simplona, pero tampoco vamos a exigirle mucho a Burdon. Peor sensación deja la voz distorsionada de ‘Oranges And Red Beams’, desaprovechando así el notable entramado instrumental de corte orquestal. Quizá esté cantada por su autor, el bajista McCulloch (nada que ver con el malogrado guitarrista que estuvo en los Wings de McCartney). Por otro lado, el instrumental ‘We Love You Lil’ está ejecutado en forma de interesante crescendo con un notable trabajo de guitarra en un estilo de música de garaje de la época. Todo lo anterior nos deja un álbum repleto de altibajos, alternando momentos interesantes con otras ideas pasadas de moda o incluso sonrojantes ya para el año 1968.

EVERY ONE OF US

Año de publicación: 1968

Puntuación:

1) White Houses; 2) Uppers And Downers; 3) Serenade To A Sweet Lady;

4) The Immigrant Lad; 5) Year Of The Guru; 6) St. James Infirmary;

7) New York 1963 – America 1968.

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A pesar de que artísticamente, por desgracia, Eric Burdon no tenía capacidad suficiente para colocarse en la primera línea de la vanguardia musical, sí fue lo suficientemente inteligente para darse cuenta de que la psicodelia tenía los días contados y de que el mundo del flower-power era una ilusión que escondía un hedonismo perezoso y disfrazado de flores. Así pues, fue cuestión de meses que pasara de formar parte de todo ello a criticarlo con ironía desde el polo opuesto, aunque sin llegar a los niveles de mordacidad de Frank Zappa, y de paso recordar que existía una clase trabajadora que era el motor de cada país y no siempre tenía cubiertas sus necesidades, mucho menos podía disponer de tiempo para vivir ociosamente en comunas. Así pues, con los mismos músicos de los últimos álbumes, a los que se añade un teclista, se lanzaron a una nueva demostración de que faltaba talento para completar un LP entero, lo cual queda bien ejemplificado por la inclusión de un tema de casi veinte minutos.

 

Sin embargo, en estos años finales de los sesenta muy pocas veces nos encontraremos en el devenir de Burdon algo tan pegadizo como ‘White Houses’, de contagioso estribillo y una inmejorable instrumentación que añade melodías y una progresión magistral en su desarrollo. Todavía más pegadizo nos encontraremos a esta banda en ‘Year Of The Guru’, cuya parte de bajo es adictiva, la guitarra vibrante y el apartado vocal excepcional, tanto en los coros como sobre todo en el proto-rap que se marca Eric, toda una sorpresa para tratarse de 1968. ¿De dónde sacó la idea de cantar así? ¿Había tenido contacto con el mundo negro de los Estados Unidos de entonces? Y bueno, la letra es un ataque a esos gurús que empezaron a aflorar en los sesenta y que acababan teniendo intereses ocultos. En ‘St. James Infirmary’ observamos también la influencia de la música negra pero tan solo consigue brillar la canción en las apasionantes secciones instrumentales que contiene.

 

Se pone en modo cantautor-protesta en ‘The Immigrant Lad’, tan solo acompañado por la guitarra acústica. Aquí acaba aburriendo por lo monótono que suena al repetir la misma melodía una y otra vez, a diferencia de lo que conseguirá muy pronto John Lennon con ‘Working Class Hero’. Pero está claro que Burdon no puede compararse con el bueno de Lennon. Sobrepasa los seis minutos de duración porque la idea brillante (irónicamente, claro) de Eric es añadir al final una conversación de bar entre un londinense y un visitante de Newcastle, cuyo interés es nulo y tan solo sirve para constatar las diferencias de acento entre uno y otro. No se queda lejos buscando el populismo musical mediante el breve canto marinero de ‘Uppers And Downers’, mientras que ‘Serenade To A Sweet Lady’ es un instrumental ideal para cuando viene visita a casa a tomar el té y queremos algo insustancial pero animado.

 

Por desgracia a Eric no se le olvida la experimentación (o sea, su experimentación particular) y para el final nos toca tragarnos ese engendro de casi veinte minutos titulado ‘New York 1963 – America 1968’, una composición que trata sobre las impresiones de alguien que acaba de llegar a Estados Unidos. El comienzo no está mal porque colocan de entrada un estribillo melódico y humilde, pero luego las estrofas y la repetición del estribillo acaban cansando muy pronto, mientras que la letra no sirve para mantener el interés a pesar de nombrar a Bob Dylan. Pero eso no es lo peor, pues la idea estrella de la composición es introducir por medio un fragmento de tres minutos de una entrevista a alguien que ha sido militar. Una vez acabada, nos toca sufrir la experimentación de Eric con las voces, toda una tortura hasta que llega una sección de unos seis minutos donde al menos imprimen un ritmo eléctrico bastante movido sin que Burdon siga haciendo de las suyas. Y, por supuesto, el tema no podía acabar sin que este acabe dando la nota un rato, que por algo era el líder único y absoluto. En cualquier caso, no se adivinaba mucho futuro a estos músicos ni a Eric Burdon si no se olvidaban por completo de los experimentos, pues es precisamente en las composiciones más “normales” donde consiguen algo verdaderamente relevante.

LOVE IS

Año de publicación: 1968

Puntuación:

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1) River Deep, Mountain High; 2) I'm An Animal; 3) I'm Dying, Or Am I?;

4) Ring Of Fire; 5) Coloured Rain; 6) To Love Somebody; 7) As The Years Go Passing By;

8) Gemini; 9) The Madman (Running Through The Fields).

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La última grabación de Eric Burdon bajo el nombre de The Animals durante una década nos devuelve a un músico más centrado en el aspecto artístico, pues recoge tanto los restos de la psicodelia existente como otros estilos más proclives al lucimiento vocal como el blues o el R&B. En el aspecto creativo ya no lo vemos tan centrado ni mucho menos, pues tan solo encontraremos dos composiciones originales, una de ellas de Burdon, mientras que la otra ni siquiera fue compuesta para este álbum. Eric cambió a algunos de los músicos y destacamos la entrada del guitarrista Andy Summers, quien luego proseguiría unos años de bandazos y malas decisiones antes de alcanzar un inesperado estrellato con The Police cuando ya enfilaba hacia los cuarenta años de edad.

 

El famoso tema de Ike y Tina Turner que hundió la reputación de rey Midas de la música de Phil Spector, ‘River Deep, Mountain High’, aquí es tratado con un ritmo algo más animado y con algo más de teclado. Pero el resultado no es otra cosa que sustituir a Tina por Eric y doblar la duración añadiendo una fútil coda donde las voces repetitivas acaban cansando muy pronto aunque participe en ello Robert Wyatt, por entonces triunfando con el colorido debut de los Soft Machine. Se atreven a tocar un tema muy reciente de Sly and the Family Stone, ‘I'm An Animal’, donde obviamente quedan en inferioridad absoluta frente a los estadounidenses. Tampoco convence mucho ‘Ring Of Fire’, la famosa canción de Johnny Cash, por su inicio coral y la manera susurrante de cantar de Eric conforme entra, pero con un poco más de paciencia asistiremos a su apropiación de la canción, realizando una exultante interpretación vocal donde sabe transmitir toda la emoción necesaria. Los coros siguen siendo innecesarios y repetitivos, pero es el espectáculo de Burdon y eso es innegable.

 

De los Bee Gees interpretan ‘To Love Somebody’ de manera poco original en modo big-band, sobrando los últimos dos minutos de vacío alarde vocal. Ya llegaría al año siguiente la imbatible versión de Nina Simone para dejar el listón bien alto de esta canción tantas veces grabada por numerosos artistas. Triplican la duración de ‘Coloured Rain’, del LP de debut de Traffic, gracias a un extenso solo de guitarra de Andy Summers, quien ya demostraba su peculiar técnica. Se lanzan igualmente a un blues de diez minutos en ‘As The Years Go Passing By’ para que Summers y Weider prueben la distorsión de sus guitarras, pero tanto tiempo deja lugar a Burdon para ponerse a recitar e improvisar con su voz de una manera poco atractiva mientras los guitarristas ya han gastado toda su originalidad y simplemente parecen alargar como pueden la ejecución. Afortunadamente, para haber tan solo una composición de Eric Burdon, vale la pena echarle un vistazo. Es la tornadiza ‘I'm Dying, Or Am I?’, muy atrayente en sus continuos y súbitos cambios de ritmo mientras la parte vocal es un alarde de técnica al ir cantando notas alargadas de forma casi continua.

 

La recta final del álbum es la más melódica pero también la más vulgar para los tiempos que corrían, ya que en primer lugar ‘Gemini’ representa el vulgar pop psicodélico de la época que acaban extendiendo de manera poco imaginativa, pues unos tres minutos de este tema son simplemente sonidos atonales y ruidos. En cualquier caso, el problema es la poco original segunda mitad, que aparte acaba resultando repetitiva. Mejor sensación deja ‘The Madman (Running Through The Fields)’, una composición de Summers y el teclista Zoot Money de cuando ambos estaban en otro grupo y que aquí recuperan con acierto, pues la jovial psicodelia que envuelve la pegadiza parte vocal es de lo más llamativo de este disco. Una lástima que dediquen los dos últimos minutos a pegarse una nueva rayada mental. Como podemos observar, que este álbum de tan solo nueve temas supere los sesenta minutos de duración es una barbaridad porque esta formación no poseía suficiente creatividad (de técnica tampoco iban sobrados) para alargar las ejecuciones. Sirve de antesala para la decisión de Eric Burdon de lanzarse al mundo del funk con la fundación del grupo War.

BEFORE WE WERE SO RUDELY INTERRUPTED

Año de publicación: 1976

Puntuación:

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1) Brother Bill (The Last Clean Shirt); 2) It's All Over Now, Baby Blue; 3) Fire On The Sun;

4) As The Crow Flies; 5) Please Send Me Someone To Love; 6) Many Rivers To Cross;

7) Just A Little Bit; 8) Riverside Country; 9) Lonely Avenue; 10) The Fool.

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Esa idea de motivación normalmente económica y que los Byrds habían estrenado de volver a reunir a la formación original, la continuaron los Animals (otros serán los Hollies a principios de los ochenta) cuando parece que se dieron cuenta que nunca viene mal intentar sacar dinero extra de forma fácil. La foto de la portada podría parecer sacada de los años sesenta si no fuera por los pantalones acampanados de Burdon. Lo que no lleva a confusión es el rótulo de “The Original Animals”, lo cual delata con claridad el propósito comercial de esta reunión, pues aparte el contenido del disco está conformado por versiones y la única composición original es tan vulgar que podría ser perfectamente una versión inconsciente/subconsciente de algún viejo blues.

 

Comenzar mediante ‘Brother Bill (The Last Clean Shirt)’ es como anunciar que nada había cambiado desde la separación diez años antes, lo cual tampoco es que sea una mala noticia porque la calidad de los músicos se palpa aunque no haya florituras por parte de ninguno. Quizá el único tema que muestre una cierta modernización del sonido sea ‘Fire On The Sun’, con la guitarra más fiera de lo que nunca haya conseguido Valentine y un Burdon demostrando estar en plena forma. Pero en general no se complican la vida y echan mano de canciones facilonas de blues como ‘As The Crow Flies’ o la demasiado aburrida ‘Please Send Me Someone To Love’, como tampoco se complican para nada la vida en la única composición original de todo el álbum, que es otro vulgar blues de título igualmente vulgar, ‘Riverside County’. Está acreditado a los cinco miembros de la banda, de tal manera que uno piensa que simplemente se juntaron para tocar algo típico y tópico y por ello les salió algo tan olvidable y que sepultaba cualquier atisbo de comienzo de una nueva etapa en su carrera conjunta.

 

La experiencia atesorada desde sus tiempos noveles les sirve para entender a la perfección ‘It's All Over Now, Baby Blue’ de Bob Dylan y aportar un solemne acompañamiento instrumental al lamento excelentemente interpretado por Burdon, dotando así esta enigmática canción de una nueva perspectiva. Curiosamente, para haber sido un grupo que echaba mano habitualmente de versiones, se trata de la primera vez que versionan a Bob Dylan. Lo que no puede faltar son momentos de lucimiento personal y por ello la famosa ‘Many Rivers To Cross’ parece ideal para un cantante como Eric y este no lo desaprovecha, realizando una excelente interpretación. El momento de Price parece llegar en ‘Just A Little Bit’, pero su aportación de órgano acaba resultando demasiado sencilla para lo que se espera de él. En cualquier caso, esta reunión no aporta nada interesante al legado del grupo y es simplemente un trabajo profesional, bien elaborado, pero sin nada que lo eleve por encima de cientos de discos similares.

ARK

Año de publicación: 1983

Puntuación:

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1) Loose Change; 2) Love Is For All Time; 3) My Favourite Enemy; 4) Prisoner Of The Light; 5) Being There; 6) Hard Times; 7) The Night; 8) Trying To Get To You; 9) Just Can't Enough; 10) Melt Down; 11) Gotta Get Back To You; 12) Crystal Nights;

[BONUS TRACK:] 13) No John No.

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Es curioso que en el mismo año de 1983 volvió a reunirse la formación original de dos grupos ingleses tan ilustres como The Hollies y The Animals. Donde los primeros volvieron únicamente para hacer caja, The Animals en cambio se juntaron para adecuarse a los nuevos tiempos. Esta nueva e inesperada reunión nos muestra, afortunadamente, a un grupo diferente por completo al que grabó el anterior álbum, tan distinto que por primera vez las composiciones originales predominan sobre las versiones, cuando durante sus años juntos en los sesenta siempre fue la proporción opuesta. Pero cuando enfatizamos la diferencia existente en este retorno, no nos referimos a la formación porque precisamente siguen siendo los miembros originales (Burdon, Prince, Chandler, Valentine y Steel), sino al sonido que adoptan, por fin alejado de lo que hicieron en los años sesenta. La portada ya nos avisa claramente de que esto no es lo que esperamos respecto a la visión clásica de lo que fueron The Animals, así que avisados vamos. De hecho, tocan varios músicos adicionales que parece que estén sustituyendo a los miembros originales, de tan diferente que suena el grupo.

 

El repetitivo y sencillo riff de ‘Loose Change’ nos muestra a un grupo de pop alejado de cualquier atisbo del R&B del pasado. Hasta un saxofón aparece en el intermedio instrumental, que era algo nuevo para ellos. Tampoco es una sorpresa que esté escrita por un nuevo músico de estudio que habían contratado, Steve Grant, quien también aporta la intrigante ‘My Favourite Enemy’, cuya intriga acaba cuando entra el simplón estribillo que arruina la ambientación inicial. La que puede tomarse como ejemplo de lo que debe ser una canción pop sencilla es ‘Being There’, de pegadizo apartado vocal, adictivo riff en el estribillo y una parte de bajo cautivadora. Aparte, su estructura no la vuelve repetitiva porque Burdon se encarga de ello con sus devaneos vocales. Casi consiguen lo mismo en ‘The Night’, ‘Crystal Nights’ y ‘Just Can't Enough’, aunque les falta un poco más de grandeza para elevarse por encima del mero gancho pop, si bien esto es más que suficiente para escucharlas con agrado porque, ¿qué más se le puede pedir al pop?

 

Consiguen interpretar con asombrosa adaptación a las nuevas técnicas el viejo blues de los años cincuenta ‘Trying To Get To You’, convirtiéndolo en un modelo de blues-rock sobrio y potente donde Burdon se desenvuelve con naturalidad pero, eso sí, sonando menos convincente que antaño. En sus comienzos, Eric hacía suyos los temas, sus personajes, pero aquí no pasa del rol de gran cantante de blues. Bien consistentes se muestran en la incisiva ‘Hard Times’, mientras que ‘Melt Down’ posee la energía rockera (y más detalles) de ‘Drive Back’ de Neil Young, pero puede disfrutarse igualmente.

 

Cuando les da por meterse en el reggae, consiguen algo tan loable y notable como ‘Love Is For All Time’. Esto puede dejar la sensación de que se habían fijado mucho en The Police, también devotos de la música jamaicana, pues a este grupo recuerda el estilo de ‘Prisoner Of The Light’. El problema es que en este caso dejan sensación de eso, de ser una imitación. Encontraremos para finalizar una composición de Alan Price, ‘No John No’, donde parece tomar de referencia a The Clash. Es como si les hubiera dicho al resto: “¿Vosotros os fijáis en The Police? ¡Pues a mí me molan The Clash!”. No está mal la canción y la fortaleza que transmite, pero el estribillo era ciertamente mejorable. Llegó así definitivamente el final de The Animals, cuyo nombre será utilizado posteriormente por diferentes formaciones con algunos de sus miembros, aunque nunca más con Alan Price (y casi que Burdon tampoco), pero únicamente para reproducir su cancionero de siempre. Así pues, Ark queda como un digno final de una trayectoria discográfica que bien podría haber tenido su continuación.

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