
WEEN
2026
GODWEENSATAN: THE ONENESS
Año de publicación: 1990
Puntuación:
Puntuación:
1) You Fucked Up; 2) Tick; 3) I'm In The Mood To Move; 4) I Gots A Weasel; 5) Fat Lenny;
6) Cold And Wet; 7) Bumblebee; 8) Bumblebee Part 2; 9) Don't Laugh (I Love You);
10) Never Squeal; 11) Up On The Hill; 12) Wayne's Pet Youngin'; 13) Nicole;
14) Common Bitch; 15) El Camino; 16) Old Queen Cole; 17) Stacey; 18) Nan;
19) Licking The Palm For Guava; 20) Mushroom Festival In Hell; 21) L.M.L.Y.P.;
22) Papa Zit; 23) Hippie Smell; 24) Old Man Thunder; 25) Birthday Boy; 26) Blackjack;
27) Squelch The Weasel; 28) Marble Tulip Juicy Tree; 29) Puffy Cloud.

2026
Para cuando se publicó el LP de debut de Ween, dos amigos que se lo hacían todo ellos mismos, ya habían publicado varias cassettes que vendían como buenamente podían. Por fin les llegó la oportunidad de grabar un disco de larga duración y para ello echaron mano de lo que habían estado haciendo durante los años anteriores y lo regrabaron en el nuevo estudio. En realidad, siguen sonando todavía como un grupo amateur, siendo la mayor sorpresa constatar que desde el comienzo eran unos músicos camaleónicos, adoptando todo tipo de géneros y emulando estilos de canto o de interpretación instrumental de otros grupos o artistas. La facilidad con la que cambian de un estilo a otro es asombrosa y desconcertante a partes iguales. Después de escuchar a Ween, uno no ve tanta diversidad en Frank Zappa ni tanto camaleón en David Bowie. Otro asunto es la calidad de lo que escuchamos, pues todavía el humor se sobrepone a la música y a estos chicos les queda recorrido por hacer, si bien se atisba el talento en algunos (pocos) momentos, así como se aprecia que los amigos Ween (Dean y Gene) saben lo que es una melodía original, aunque sea en momentos muy concretos.
Resulta muy desconcertante (un adjetivo que podemos emplear con profusión en Ween) escuchar como carta de presentación una canción tan rabiosa e irrespetuosa como ‘You Fucked Up’, con una voz chillona cantando insultos como “You fucked up / You fucking nazi whore”. Sin embargo, no se trata de vulgar punk como también demuestran a continuación en ‘Tick’, si bien en su primera mitad siguen mostrándose descerebrados, pero en el desarrollo instrumental que implementan en la segunda mitad denotan que la música tiene una estructura elaborada y nada trivial. A lo largo del disco encontraremos más píldoras punk como ‘Wayne's Pet Youngin'’, ‘Common Bitch’ o ‘Old Queen Cole’, que si son despojadas de su sonido amateur y de algunos gritos excesivos, revelan una cuidada estructura y un competente armazón instrumental. Bueno, salvo en el caso de ‘Papa Zit’, que es un verdadero desastre. En cuanto a ‘Mushroom Festival In Hell’, se dirige a una distorsión grunge cuando este subgénero todavía no se había puesto de moda.
Una buena parte de canciones buscan la parodia en base a la imitación de otros grupos y artistas. Por ejemplo, hacen una imitación de Tom Waits en ‘I Gots A Weasel’, pero no está nada claro si esto acabará de convencer a los/las fans de Waits; a un servidor no lo consigue. En ‘Fat Lenny’ es como si estuviéramos escuchando cantar a Steven Tyler todo desgañitado, para luego enlazar con la desenfadada ‘Cold And Wet’, que es como si hubieran querido hacer algo con un solo de guitarra al estilo del Ritchie Blackmore de Deep Purple, pero tampoco acaban de convencer, todavía no pueden emular adecuadamente al maestro. En las dos partes de ‘Bumblebee’ se muestran histéricos e irritantes al estilo de los Pere Ubu más ofensivos, mientras que ‘L.M.L.Y.P.’ es una parodia de Prince, desde el acrónimo del título (Let me lick your pussy) hasta el estilo de funk sexy más típico del de Minneapolis, incluyendo sus falsetes. Eso sí, a quien no le entusiasme Prince se le harán interminables sus casi nueve minutos de duración, pues acaban desvariando un poco. Por otra parte, en la brevísima ‘Old Man Thunder’, no se sabe bien a qué cantautor están imitando y hay poco tiempo para intentar adivinarlo. También encontraremos una parodia pop que retoma las ideas de Frank Zappa de hacer una canción lo más mongoloide posible: ‘Don't Laugh (I Love You)’, en la cual podrían haberse ahorrado el último medio minuto.
Si tenemos paciencia, en ‘Nan’ podemos disfrutar de una interesante progresión instrumental, como también puede resultar interesante la diversidad estilística existente en el álbum, una diversidad que aparece incluso en el interior de una misma canción. Así, ‘Never Squeal’ se ubica entre el jazz y el rockabilly, mientras que en ‘Up On The Hill’ acaban transformando un góspel en punk. Tampoco escatiman una incursión en el rock latino mediante ‘El camino’, donde acaban haciendo una parodia del ‘White Rabbit’ de Jefferson Airplane. Por otro lado, temas como ‘I'm In The Mood To Move’ sirven de incisos experimentales que nada tienen que ver con la música, aunque al menos dura poco, no como el experimento fallido de ‘Blackjack’, que nos hace perder cuatro minutos y medio de nuestra vida. Por si fuera poco, les da por hacer una especie de calipso en ‘Nicole’, pero acaban extendiendo la canción hasta casi diez minutos de duración que se hacen eternos. Ellos seguro que se lo pasaron bien añadiendo efectos, pero para el oyente es un suplicio.
Los primeros segundos (y los últimos) de ‘Birthday Boy’ están extraídos de ‘Echoes’ de Pink Floyd, pero la canción en sí es una bonita balada de guitarra distorsionada, si bien esa distorsión quizá sea un impedimento para emplear el adjetivo “bonita”. La que sí parece inspirada en las baladas psicodélicas de Pink Floyd (del estilo de ‘Julia Dream’ o ‘Cymbaline’) es la delicada ‘Squelch The Weasel’, cuyo título induce a pensar en otra canción hilarante cuando en realidad es una canción musicalmente seria y con un hermoso solo de guitarra eléctrica. Y como si se hubieran estado dejando lo mejor para la recta final del álbum, ‘Marble Tulip Juicy Tree’ es un notable rock psicodélico del estilo de lo que estaban haciendo los Flaming Lips por aquella época. Parece que el álbum se acabe con esta canción, pues ‘Puffy Cloud’ es una canción de guitarra acústica como único instrumento y una voz susurrante que pasa casi desapercibida. Lo que no pasa desapercibido es este desconcertante e histriónico debut de un dúo que demostraba un talento todavía con falta de pulir, como era lógico en estos comienzos. Ya habían dejado de ser un dúo que publicaba cassettes para estar en una discográfica de verdad, aunque debe tomarse este álbum como una recopilación de sus primeros años de aprendizaje.
THE POD
Año de publicación: 1991
Puntuación:
1) Strap On That Jammy Pac; 2) Dr. Rock; 3) Frank; 4) Sorry Charlie; 5) The Stallion (Pt. 1);
6) Pollo Asado; 7) Right To The Ways And The Rules Of The World; 8) Captain Fantasy;
9) Demon Sweat; 10) Molly; 11) Can U Taste The Waste; 12) Don't Sweat It;
13) Awesome Sound; 14) Laura; 15) Boing; 16) Mononucleosis;
17) Oh My Dear (Falling In Love); 18) Sketches Of Winkle; 19) Alone; 20) Moving Away;
21) She Fucks Me; 22) Pork Roll Egg And Cheese; 23) The Stallion (Pt. 2).

Continuamos con los inicios paródicos del dúo Ween, donde Gene y Dean se dedicaban sobre todo a pasarlo muy bien en el estudio de grabación, todavía sin ser conscientes del potencial que atesoraban para alcanzar mayores cotas musicales. El título del álbum es el del estudio donde lo grabaron y la portada es una parodia de la que se empleó para la recopilación The Best Of Leonard Cohen, de 1975. O sea, que no hay nada de seriedad desde antes de escucharlo y por ello empiezan el álbum con otra de esas bromas que sólo podrán entender los estadounidenses, titulada ‘Strap On That Jammy Pac’, que es como una canción que se hubiera quedado durante tres minutos en la introducción, sin llegar a empezar como debería. A continuación llega un tema que sí es serio, pues ‘Dr. Rock’ es psicodelia actualizada a los noventa a la que le habría faltado un adecuado solo de guitarra. En cambio, ‘Frank’ es lo que nos saldría si metemos en un recipiente ‘Strap On That Jammy Pac’ y ‘Dr. Rock’, lo cerramos y lo agitamos fuertemente. O sea, una mezcla que no convence porque uno de los ingredientes está en mal estado.
El título en castellano de ‘Pollo asado’ hace referencia a que su letra es una conversación de un cliente con un camarero en un restaurante mexicano, pidiendo lo que quiere comer y empleando todo el vocabulario necesario (taco, burrito, etc.), bajo un ritmo que podría ser la música de acompañamiento de cualquier local normal y corriente. Y es que a veces da la impresión de que han rellenado el álbum con lo primero que se les pasaba por la mente. No otra explicación puede tener la inclusión de las dos partes de ‘The Stallion’ o de la balada irritante ‘Alone’. No es el caso de ‘Moving Away’ o ‘She Fucks Me’, que a pesar de ser otros experimentos fallidos más (e irritantes por momentos) sí que contienen algunos detalles instrumentales que podrían aprovecharse a futuro en mejores ocasiones. También es discutible la breve distorsión industrial de ‘Can U Taste The Waste’, pero ‘Don't Sweat It’ es una balada de shoegaze de la que podría haberse obtenido un mejor resultado de haberse elaborado un poco más sus emotivas melodías. Encontraremos potentes píldoras de pop-rock (‘Captain Fantasy’) o directamente de punk (‘Sketches Of Winkle’), en contraste con el folk de ‘Oh My Dear (Falling In Love)’, que es como si hubieran querido hacer algo sencillo al estilo de Simon & Garfunkel. Y les ha salido bien.
Hay parodias realmente interesantes, como la del rock progresivo en ‘Right To The Ways And The Rules Of The World’, donde consiguen un excelente entramado instrumental con tan sólo los sintetizadores y una guitarra acústica. Es una de esas canciones que podrían haber quedado como una joya de haber tenido un tratamiento completamente serio, que es lo que sí consiguen con la delicada balada ‘Demon Sweat’, cuya delicadeza se vuelve quebradiza con las palmas que añaden en algunos momentos y se rompe por completo con la entrada de un vibrante solo de guitarra que cambia por completo la cadencia seguida. Sin embargo, lo normal aquí es encontrar bromas con poca gracia (‘Molly’, de casi cinco minutos) o ninguna (‘Boing’). Al menos que sea algo como la anti-canción de amor ‘Laura’, más inteligible en su propósito. La que sí tiene su gracia es la oda a las penalidades de contraer la mononucleosis en la canción de mismo título; dan ganas de cruzar los dedos. La broma de ‘Awesome Sound’ es que en ella suenan como si estuvieran cansados de cantar y tocar. En uno de los versos cantan “Got a pork roll egg cheese and bacon” (y en ‘She Fucks Me’ cantan “Pork roll, egg and cheese, on a kaiser bun”), quedando ambos como un adelanto del tema que llega casi al final del álbum, ‘Pork Roll Egg And Cheese’, la canción pop más pegadiza que habían grabado hasta ese momento y en ella por fin consiguen ese equilibrio entre la broma, la vanguardia y la melodía, que es lo que uno estaba esperando en estos chicos inteligentes y donde todavía no se prodigaban.
PURE GUAVA
Año de publicación: 1992
Puntuación:
1) Little Birdy; 2) Tender Situation; 3) The Stallion Pt. 3; 4) Big Jilm; 5) Push Th' Little Daisies; 6) The Goin' Gets Tough From The Getgo; 7) Reggaejunkiejew; 8) I Play It Off Legit;
9) Pumpin' 4 The Man; 10) Sarah; 11) Springtheme; 12) Flies On My Dick; 13) I Saw Gener Cryin' In His Sleep; 14) Touch My Tooter; 15) Mourning Glory; 16) Loving U Thru It All;
17) Hey Fat Boy (Asshole); 18) Don't Get 2 Close (2 My Fantasy); 19) Poop Ship Destroyer.

Los tres primeros álbumes de Ween podrían formar una trilogía porque estilísticamente son muy similares. De hecho, muchas de esas canciones eran composiciones de los ochenta, cuando los dos amigos se debían conformar con hacer grabaciones en casete y venderlas por cuenta propia. La mayor diferencia en Pure Guava reside en que es su primer álbum en una discográfica grande, nada menos que Elektra fue quien los fichó, la misma en la que habían grabado The Doors o Love, entre muchos otros nombres ilustres. Si los habían fichado después de dos primeros álbumes similares, no había necesidad de cambiar porque la discográfica esperaría algo similar, lo cual resulta muy chocante. ¿Qué interés podría tener una gran discográfica en una música tan experimental y sin potencial comercial? Pues quizá sea uno de los últimos casos en que confiaron en propuestas diferentes y con talento por pulir.
En cualquier caso, el talento de Dean y Gene aflora de manera muy escasa a lo largo del disco, pues quizá estuvieran más centrados en emplear y probar las tecnologías que ahora tenían al alcance en los nuevos estudios de grabación. Si a esto le sumamos que echan mano de varias composiciones antiguas para salir del paso, pues al final Pure Guava supone un paso atrás en vez de un paso adelante en la trayectoria del dúo. Sólo hay que fijarse en la prueba de ritmos modernos que realizan en varias ocasiones a lo largo del álbum, como por ejemplo en ‘The Goin' Gets Tough From The Getgo’, un experimento que justo a continuación, en ‘Reggaejunkiejew’, se vuelve irritante. Pero bueno, en estos inicios de Ween también debemos estar preparados para canciones que busquen la emoción negativa, al estilo también de ‘Hey Fat Boy (Asshole)’, pero otra cosa bien diferente es tener que aguantar basura sonora como ‘Pumpin' 4 The Man’ o ‘Mourning Glory’. Al menos consiguen darle algo de sentido a todos esos experimentos percusivos que pueblan el disco en algunas canciones como ‘Springtheme’, pues al menos posee una estructura discernible.
Si nos fijamos en ‘Little Birdy’, sería exactamente igual a como nos imaginamos a un jamaicano cantando reggae cuando está bajo el efecto de las sustancias peligrosas que suelen fumar por esos lares. En cualquier caso, resulta imposible imaginarse a nadie disfrutando canciones como ‘Flies On My Dick’ o ‘Poop Ship Destroyer’ si no es bajo el efecto de drogas duras. Y no es que mejore el panorama cuando simplifican el sonido, pues queda desconcertante el minimalismo de ‘Tender Situation’ aunque luego lo vayan enriqueciendo. ¿Habrían estado escuchando flamenco cuando se les ocurrió componer otra pérdida de tiempo como ‘I Saw Gener Cryin' In His Sleep’? pues quién sabe. Por otra parte, cuando leemos el título de ‘The Stallion Pt. 3’, podemos recordar la decepción de las dos partes anteriores que se encontraban en The Pod, siendo esta tercera parte la mejor de las tres sin ser tampoco nada relevante, si bien se ha de reconocer que contiene ideas interesantes y se ha de destacar el solo de guitarra, seco y conciso. De igual manera, se ha de reconocer la valentía de grabar mantras vanguardistas como ‘Big Jilm’, aunque en estos chicos a veces no se trata de valentía, sino de ganas de provocar y pasarlo bien.
Con algo entretenido como ‘Push Th' Little Daisies’ acaban desvariando porque no saben bien hacia dónde dirigirse con ella, a pesar de que tuvo un moderado éxito en Estados Unidos y Australia cuando fue lanzada como single. Desentona por completo encontrar por medio del álbum una balada sentida y minimalista titulada ‘Sarah’, una bella declamación de amor que emociona tanto por su apartado vocal como su expresivo, aunque mínimo, acompañamiento instrumental. La grandeza de las baladas progresivas parece asomar durante la introducción de ‘Loving U Thru It All’, pero este efecto queda lastrado por un apartado vocal que replica las melodías de ‘The House Of The Rising Sun’. Por otro lado, e igual que ocurría en The Pod, es la penúltima canción donde se nos muestran como genios del pop, aquí con la pegadiza ‘Don't Get 2 Close (2 My Fantasy)’. Lo que no se entiende es la decisión de acabar cantando a cappella durante su último minuto, pues el entramado instrumental es toda una delicia, devoto del funk (otra vez Prince como influencia, no sólo en el título) y con un estupendo intermedio instrumental donde quizá sobre el silbido. Hemos acabado hablando de lo mejor de Pure Guava, pero, ciertamente, si sustituyéramos la palabra guava por rubbish en el título, quedaría más adecuado.