GILES, GILES & FRIPP
2026
THE CHEERFUL INSANITY OF GILES, GILES & FRIPP
Año de publicación: 1968
Puntuación:
1) North Meadow; 2) The Saga Of Rodney Toady - Part 1; 3) Newly-weds;
4) The Saga Of Rodney Toady - Part 2; 5) One In A Million;
6) The Saga Of Rodney Toady - Part 3; 7) Call Tomorrow;
8) The Saga Of Rodney Toady - Part 4; 9) Digging My Lawn;
10) The Saga Of Rodney Toady - Part 5; 11) Little Children; 12) The Crukster;
13) Thursday Morning; 14) How Do They Know; 15) Just George - Part 1;
16) Elephant Song; 17) Just George - Part 2; 18) The Sun Is Shining;
19) Just George - Part 3; 20) Suite No. 1; 21) Just George - Part 4; 22) Erudite Eyes;
[BONUS TRACKS:] 23) She Is Loaded; 24) Under The Sky;
25) One In A Million (mono single version); 26) Newly-Weds (mono single version);
27) Thursday Morning (mono single version); 28) Thursday Morning (stereo single version).

2026
Para cualquier conocedor de los inicios de King Crimson, grupo pionero del rock progresivo, resulta chocante conocer los inicios de dos de sus miembros en este trío dedicado en este debut principalmente al pop británico, el costumbrismo británico y el humor británico. Todo muy británico, oiga. Como puede inferirse del nombre de este trío, esos dos miembros que fundarán King Crimson muy pronto son el guitarrista Robert Fripp y el baterista (que aquí canta algo) Michael Giles. A ellos se ha de añadir aquí al hermano de Michael, Peter Giles, quien tocará el bajo y cantará algunas canciones. Y bueno, en los créditos de los músicos de sesión aparece el nombre del gran teclista Nicky Hopkins, todo un lujo de colaboración para un trío debutante. La gran cantidad de títulos que encontramos es debida a que se añaden cortes narrados porque nos cuentan dos historias cortas. En lo que era la primera cara del LP, una historia titulada The saga of Rodney Toady (la mejor de las dos, escrita por Fripp), mientras que en la segunda cara aparece Just George (escrita por Michael Giles). La mayoría de canciones están compuestas por los hermanos Giles, denotando así quienes representaban la fuerza impulsora del proyecto, aunque esa jerarquía irá evolucionando muy pronto.
La estructura cambiante de ‘Newly-weds’ nos da una idea adecuada de lo que encontraremos en este álbum. En esta canción se mezcla el costumbrismo con un estribillo psicodélico aderezado de punteos desfasados de guitarra, a lo cual añaden un par de incisos instrumentales sorprendentes, sobre todo el que cierra la composición. En la versión publicada en single que encontramos como bonus track podemos escuchar una introducción de guitarra como novedad. Lo más recurrente en el álbum será ese costumbrismo inglés que The Kinks habían perfeccionado ya para 1968, motivo por el cual una canción agradable y hermosa como ‘Thursday Morning’ no tiene mayor trascendencia. Precisamente la guitarra jazzística de Fripp salva ‘North Meadow’ del convencionalismo costumbrista, aunque la coda instrumental también sobresale por encima de la normalidad. Es esa implementación jazzística lo que permite que ‘Digging My Lawn’ se escuche con interés a pesar de que acaba olvidándose rápido al parecerse a otras canciones similares. Sin embargo, el costumbrismo más puro alcanza su punto álgido en la pegadiza ‘One In A Million’, cuya letra es toda una oda irónica a la vida rutinaria sin sobresaltos.
Podría decirse que dejan mejor sensación cuando se olvidan de tanta idiosincrasia inglesa y así nos encontramos en ‘How Do They Know’ una original mezcla de estrofas en estilo de swing con un aventurado estribillo psicodélico cuya voz procesada parece como si nos estuviera llegando desde otra dimensión. En cambio, la lentitud de ‘Call Tomorrow’ juega en su contra a pesar de contener una línea melódica vocal que, en manos de vocalistas con mayor técnica, podría haber alcanzado momentos de gran lirismo. Como no es el caso, queda como una oportunidad desaprovechada y que justifica la futura sustitución de Peter Giles como vocalista (y más adelante como bajista también). Los excesos típicos de los sesenta los pagan mediante ‘The Crukster’, una improvisación de guitarra sin melodías donde se escucha la voz de Michael Giles recitando unos versos, puesto que las baquetas se las ha dejado en algún lugar indeterminado.
De lo peor del álbum junto a lo anterior, pero con un estilo completamente opuesto es ‘The Sun Is Shining’, que es como si Johnny Cash hubiera hecho una balada para abuelitas. Mejor quedan cuando miran hacia otro tipo de música estadounidense, puesto que ‘Little Children’ podría pasar por balada californiana al estilo de The Association o The Mamas & The Papas, así que resulta sorprendente que sea una de las pocas composiciones de Fripp. De este, en cambio, no nos sorprende encontrar un instrumental de estilo clásico (y clasicista) como ‘Suite No. 1’, una excelente pieza multiparte donde la guitarra suena a Mozart por completo, mostrándonos así la técnica de tan excelso guitarrista como era Robert ya desde sus inicios. No se muestra tan inspirado en ‘Erudite Eyes’ y eso sí es una lástima porque en su segunda mitad instrumental acaban divagando mucho los tres amigos, lastrando así una primera mitad brillante donde destaca el apartado vocal. Por otra parte, todo lo que impacta la potente melodía de trombón que inicia ‘Elephant Song’ y sirve también de estribillo, acaba cansando en consiguiente escuchas por la excesiva repetición de las mismas notas.
En los bonus tracks encontramos dos temas nuevos, uno el algo atascado ‘She Is Loaded’, de letra humorística y cuya única virtud es su introducción vocal a capela en un estilo de oratorio. La otra novedad es toda una delicia, pues se trata de la soberbia composición de Fripp ‘Under The Sky’, de celestial apartado vocal y exquisita instrumentación donde no falta una brillante parte de guitarra y la adición de una deliciosa flauta (seguro que dulce) que quizá toque ya Ian McDonald. Esta canción la volverán a grabar poco después con July Dyble como vocalista, tal como descubriremos en The Brondesbury Tapes. El fracaso absoluto en ventas tanto del presente debut como de los singles publicados provocarán la disolución de la banda, o más bien su evolución/mutación, puesto que el primer paso será la salida de Peter Giles (para dedicarse a otros trabajos no relacionados con la música) y la entrada de McDonald y Dyble, para poco más adelante volver a transformarse y fundar así King Crimson. Pero eso ya es otra historia...
THE BRONDESBURY TAPES
Año de publicación: 2001
Puntuación:
1) Hypocrite; 2) Digging My Lawn; 3) Tremelo Study In A Major; 4) Newly Weds;
5) Suite No. 1; 6) Scrivens; 7) Make It Today; 8) Digging My Lawn;
9) Why Don't You Just Drop In; 10) I Talk To The Wind; 11) Under The Sky;
12) Plastic Pennies; 13) Passages Of Time; 14) Under The Sky; 15) Murder;
16) I Talk To The Wind; 17) Erudite Eyes; 18) Make It Today; 19) Wonderland;
20) Why Don't You Just Drop In; 21) She Is Loaded.

Podemos sentirnos afortunados/as de que en 2001 alguien decidiera desempolvar unas cintas caseras de grabación donde quedaron archivadas las composiciones que hubieran debido conformar el segundo álbum del trío, ampliado ahora a cuarteto (con la llegada de Ian McDonald), quinteto (por la nueva vocalista Judy Dyble) o incluso sexteto si incluimos al letrista Peter Sinfield. Al tratarse también de un período de transición entre Giles, Giles & Fripp y el nacimiento de King Crimson, incluso podría haberse publicado este álbum bajo el nombre de los segundos. Tampoco es que sea realmente apropiado el de Giles, Giles & Fripp cuando el nuevo miembro Ian McDonald aporta algunas de las mejores composiciones y confiere una sustancial mejora al sonido general del grupo, definiendo así la nueva senda que llevará a la consiguiente fundación de King Crimson.
En cualquier caso, encontramos una diversidad estilística tan amplia que podemos dividir el contenido del presente álbum entre lo que mantiene una continuidad con The Cheerful Insanity Of Giles, Giles & Fripp, lo que está influenciado por otras músicas (clásica, jazz, psicodélica…) y, por último, lo que preludia la formación de King Crimson. Hemos hablado de la incorporación de McDonald pero no de la cantante Judy Dyble, quien había pertenecido a los primerizos Fairport Convention (más norteamericanos que británicos en su música de los inicios) y estaba con McDonald buscando músicos que se unieran a ellos. Aquí podremos comprobar cómo su voz aguda y melódica fue clave para extraer todo el potencial de las composiciones del ahora grupo reconvertido en quinteto, aunque Judy en realidad canta en pocos temas.
Así pues, lo que llama poderosamente la atención al/a la fan de King Crimson (no se entiende que nadie más se acerque a este álbum, por cierto), con sólo echarle un vistazo al listado de canciones, es la presencia de ‘I Talk To The Wind’, una composición que formará parte del histórico LP de debut de la banda. Y nada menos que dos tomas diferentes, la primera sin Judy Dyble; es por ello que sale mejorada en su segunda toma, pues el apartado vocal es un elemento esencial en esta composición. Ciertamente la voz de mezzosoprano de Dyble hubiera encajado muy bien con la tradición clásica que llevará King Crimson como parte de su propuesta, pero la voz de Lake les permitió borrar más huellas de esa influencia y trasladarnos al mundo onírico y particular del mejor rock progresivo. Eso sí, en primer lugar nos encontramos una canción de la prehistoria de Giles, Giles & Fripp, ‘Hypocrite’, donde circunstancialmente toca un pianista llamado Al Kirtley, pues la grabación es de septiembre de 1967, es decir, cuando el trío llevaba muy poco tiempo en funcionamiento y ni siquiera habían pisado un estudio de grabación. Es un buen ejemplo de la transición entre el sonido británico y el incipiente rock progresivo, con trazas de psicodelia, todo un logro para esa época. Las pegadizas melodías que asoman nos dejan con una sensación de lástima por haberse quedado en su momento como una demo archivada para siempre.
Precisamente volvemos a escuchar una toma alternativa de ‘Newly Weds’, perteneciente a su debut, The Cheerful Insanity Of Giles, Giles & Fripp, un álbum de cuyo estilo encontramos aquí otros ejemplos como ‘Make It Today’, la cual muestra una suerte de continuación respecto a lo que habían publicado en su debut. La encontraremos por partida doble, con la diferencia principal de que en la primera de las grabaciones participa como vocalista Judy Dyble y en la segunda podemos disfrutar de una descomunal coda instrumental que preludia el sensacional álbum que grabarán McDonald y Giles pocos años más tarde, ya como dúo. Retoman ese costumbrismo británico de sus inicios en ‘Erudite Eyes’, pero esta vez enfundándolo en una amalgama de clasicismo (en su introducción) que luego queda sumergido en un vibrante jazz donde refulgen los instrumentos. Es una lástima que, en su segunda mitad instrumental, no sepan llevar la pieza a ningún lugar definido, divagando sin sentido y perdiendo la oportunidad de haber conseguido otra composición redonda. Esos errores son en parte subsanados en ‘Wonderland’, la cual presenta diversas secciones y entre ellas una trepidante sección instrumental donde los músicos lo dan todo. Encontraremos restos de psicodelia en ‘She Is Loaded’, como último vestigio antes de la metamorfosis musical que experimentarán.
La evolución del grupo era evidente cuando estaban alcanzando una pieza tan seria y épica como ‘Why Don't You Just Drop In’, que incluye un apoteósico solo de guitarra de Fripp, más estridente y psicodélico en la segunda versión. También en esta segunda versión encontraremos un mayor protagonismo de Giles con su peculiar y subyugante batería. De la memorable ‘Under The Sky’ podríamos decir que es una verdadera evolución, renovación y heredera de la música del Renacimiento. De ella encontramos dos versiones, la primera sin percusión y por ello más reposada, mientras que en la segunda versión la adición de percusión cambia la perspectiva, aun siendo suave, y también se nota que Fripp ha elaborado más su parte de guitarra. No menos memorable resulta ‘Plastic Pennies’, igualmente encumbrada por una excelsa interpretación vocal de Dyble, quien sabe sacarles el máximo partido a las bellas melodías de la composición, la cual posee una estructura diversa que vuelve a demostrar la cohesión instrumental del cuarteto. Mirando todavía al futuro, la percusión con mazas en ‘Passages Of Time’ le aporta ese sabor especial del rock progresivo que todavía estaba por aparecer en la escena musical, por lo que es una lástima la producción deficiente con la que nos vemos obligados a escucharla. Tampoco rehúyen la experimentación con las voces y la estructura en ‘Murder’, más o menos como lo que estaban intentando hacer Os Mutantes en esa época, pero aquí con unos músicos más dotados técnicamente.
El bagaje de guitarra clásica de Robert Fripp se deja traslucir en la pieza de guitarra barroca ‘Tremelo Study In A Major’, una demostración de su deslumbrante técnica y de que quizá conociera el legado del gran guitarrista y compositor de Vila-Real Francesc Tàrrega, una opción factible si recordamos que otro británico como Mike Oldfield demostró años más tarde que sí lo conocía cuando versionó Recuerdos de la Alhambra. En cambio, en ‘Suite No. 1’ se aúnan el mundo de la música clásica y el jazz, recogiendo así el testigo de The Nice y preludiando a ELP. En su sección central es más clásica e incluso barroca gracias al sonido de clavecín, por lo cual se ha de alabar el teclado de McDonald. Algo más mundana resulta ‘Scrivens’ y, por tanto, menos interesante. Por otro lado, se puede destacar el entretenido swing de ‘Digging My Lawn’, en cuya segunda versión podemos escuchar la flauta de McDonald, un miembro ausente en la primera versión grabada.
Así pues, el terceto/quinteto se acabará disolviendo porque Peter Giles se marchará y será reemplazado por Greg Lake, lo cual significará también la salida de Judy Dyble. Lo demás ya es historia, una historia (la del rock) donde jamás había ocurrido que un disco de maquetas y rarezas superase cualitativamente a lo que un grupo o artista había publicado oficialmente. Para quien conozca el peculiar humor inglés del hierático Robert Fripp, esto podría pasar por una broma suya que se guardó durante treinta años, con lo cual ya no se trataría de una broma, sino de una suprema idea artística. Pero no, fue simplemente una demostración de que eran artistas en espíritu y de que tenían ideas originales que acabaron descartando cuando definieron la visión artística que seguirán en los siguientes años bajo el nombre de King Crimson. Quién les iba a decir un año antes que iban a cambiar y revitalizar el devenir de la música rock. Por si alguien siente curiosidad por saberlo, de haber incluido este álbum en la página de King Crimson, habría tenido una calificación de ocho estrellas.