BILLY BRAGG
2026
LIFE'S A RIOT WITH SPY VS SPY
Año de publicación: 1983
Puntuación:
Puntuación:
Puntuación:
1) The Milkman Of Human Kindness; 2) To Have And To Have Not; 3) Richard;
4) A New England; 5) The Man In The Iron Mask; 6) The Busy Girl Buys Beauty;
7) Lovers Town Revisited.

2026
El caso de Billy Bragg sería ideal para realizar una película, pues se trata de un músico que se ganaba la vida tocando donde pudiera, incluso en la calle. Equipado únicamente con su guitarra eléctrica y su voz, como un trovador moderno, el joven Bragg mostraba al mismo tiempo en sus canciones su carácter reivindicativo y su sensibilidad para las relaciones personales. La clave es que se muestra convincente en lo que canta y lo que expresa, lo cual convierte su música de los primeros años en una experiencia personal, como si fuera un amigo que nos está contando sus pensamientos y sentimientos, pero en forma de canción. En este breve álbum de debut todo son composiciones propias y están por debajo de los tres minutos, un par de ellas ni siquiera llegan a dos, por lo cual es una buena manera de introducirnos en la música de Bragg, o más bien cabría decir que es una manera de empezar una amistad (virtual) con él y su mundo.
No en vano, la sensibilidad especial que transmite ‘The Milkman Of Human Kindness’ nos obliga a sentir lástima por el protagonista, quien lo da todo altruistamente por hacer sentir bien a la persona que ama, o quizá a la persona a la que piensa encontrar y amar, pues sólo necesita sentir un amor recíproco para dar todo lo que lleva dentro guardado, con buen corazón. Y todo ello con unas bellas melodías de guitarra eléctrica que llegan muy adentro, lo cual es una de las virtudes principales de Billy Bragg. Como veremos a lo largo del álbum, es el Billy más introspectivo (en contraposición a su lado más político) el que más nos emociona en este debut. Otro claro ejemplo lo encontramos en ‘The Man In The Iron Mask’, cuyas preciosas melodías de guitarra y su emotiva parte vocal nos transmiten toda la aflicción del narrador, quien propone recibir de vuelta en casa a la chica (¿novia, esposa, pareja?) que le abandonó por otro, a cambio de no hacerle preguntas sobre lo ocurrido. La desorientación sentimental del protagonista es evidente, desea que ella vuelva pero sabe que eso supondrá una nueva tortura emocional (“This house is like a dungeon / And you only return to torture me more”), lo cual permite suponer que él necesita, como es obvio, obtener explicaciones y respuestas a lo ocurrido, pero prefiere el tormento de hacer como que nada ocurrió a seguir viviendo sin la persona que amaba. No sería este el caso de alguien como el marido de Anna Karénina, quien prefería mirar para otro lado simplemente por mantener su statu quo.
La canción más recordada de Billy Bragg quizá sea ‘A New England’, muy directa tanto en su sencillo mensaje de desesperación amorosa como en sus reconocibles y pegadizas melodías. No en vano tendría una exitosa versión pop un año después, en la voz de la trágicamente desaparecida Kirsty MacColl, una cantante que colaboró con muchos artistas y que podemos escuchar, por ejemplo, haciendo coros en ‘Ask’ de The Smiths. Billy le escribió algunos versos más para que ‘A New England’ durara un poco más y, ciertamente, la versión de MacColl potencia las hermosas melodías de su autor. Los dos primeros versos están tomados prestados de ‘Leaves That Are Green’ de Simon & Garfunkel, lo que debe entenderse como un homenaje a Paul Simon al mismo tiempo que nos revela el pesimismo depresivo del narrador de la canción, quien no ve sentido a la vida sin tener pareja. Más expresivo no puede ser el estribillo: “I don't want to change the world / I'm not looking for a new England / I'm just looking for another girl”. El protagonista no quiere cambiar nada, ni le importan lo más mínimo las utopías o la simple conciencia de mejorar el mundo, él sólo necesita una novia para ser feliz. El futuro de este chico desolado sentimentalmente no lo conocemos, pero sí sabemos que lo que le puede dar felicidad no es una novia, sino el amor de una chica. Y una novia se puede buscar, pero no el amor.
La conciencia obrera de Billy nos regala un tema irónico pero también reivindicativo como ‘To Have And To Have Not’, donde abre los ojos al mundo laboral, en concreto cuando uno ha acabado los estudios y se encuentra un panorama laboral y social desolador si no se dispone de apoyo económico. Por otra parte, lo más punk que se puede ser con una guitarra eléctrica a solas, sin olvidar lo que es una melodía, por supuesto, es lo que consigue en ‘The Busy Girl Buys Beauty’, un tema sobre la angustia existencial a los veinte años. La única canción que podría calificarse como discreta es ‘Richard’; sin embargo, para cuando llega ‘Lovers Town Revisited’ hemos perdido el efecto sorpresa y ya parece algo más de lo mismo del resto del disco, aunque sin perder esa notable vitalidad del joven Bragg, que es más que suficiente para sacar adelante esta canción que nuevamente trata el hastío de un joven hacia el mundo que le rodea. Muy directa y convincente supuso la primera entrega de este trovador obrero y eléctrico.
BREWING UP WITH BILLY BRAGG
Año de publicación: 1984
Puntuación:
CD I: 1) It Says Here; 2) Love Gets Dangerous; 3) The Myth Of Trust;
4) From A Vauxhall Velox; 5) The Saturday Boy; 6) Island Of No Return;
7) St. Swithin's Day; 8) Like Soldiers Do; 9) This Guitar Says Sorry;
10) Strange Things Happen; 11) A Lover Sings.
CD II: 1) It Must Be A River; 2) Won't Talk About It; 3) Talking Wag Club Blues;
4) You Got The Power; 5) The Last Time; 6) Back To The Old House;
7) A Lover Sings;8) Which Side Are You On?; 9) It Says Here (alternative version);
10) Between The Wars; 11) The World Turned Upside Down.

La continuación del debut de Billy Bragg incide en los mismos ingredientes mostrados con anterioridad. Él solo se basta para completar el sonido con su afilada guitarra eléctrica y su voz grave, si bien en algunos momentos puntuales se ayuda de algún instrumento adicional (nunca la percusión) o de doblar su voz para conseguir un resultado diferente. En cualquier caso, nadie podría hablar de monotonía en su música, lo cual es todo un cumplido para el creador de un sonido tan minimalista. La reedición en CD de Brewing Up With Billy Bragg nos ofrece un doble disco, pero tan sólo el primero se corresponde con el álbum original. El segundo disco incluye rarezas y las cuatro últimas canciones se corresponden con el EP Between The Wars, publicado originalmente en febrero de 1985. Y para los amantes de las series retro-ochenteras, las casualidades y las paranoias (todo junto), que se fijen en que hay una canción titulada ‘Strange Things Happen’ y otra ‘The World Turned Upside Down’.
Una vibrante guitarra que podría pertenecer a una demo de Pete Townshend sirve de inicio del álbum y de ‘It Says Here’, una canción impetuosa en la que Billy nos recuerda que la mayoría de medios de comunicación se mantienen por quienes sustentan el poder económico y eso supone, como ya ha quedado reflejado en nuestro país en grandes documentos como el libro El director de David Jiménez, que existen intereses ajenos a esos medios para decidir qué publicar y cómo publicarlo, o incluso qué inventar para destruir a quien incordia o mete sus narices donde nadie se ha atrevido a hacerlo antes. Su lado más punk, que no salvaje, reaparece en ‘From A Vauxhall Velox’ o ‘Love Gets Dangerous’, donde al mismo tiempo aprovecha para experimentar un poco con la guitarra y, en el segundo caso, añadiendo también coros doblados. Bueno, quizá se vuelve algo salvaje en ‘Strange Things Happen’, pero está justificado porque nos expresa la desesperación de quien tiene que vivir lejos de la persona amada. En todo caso, abrazar el punk siempre será mejor que echar mano de Bo Diddley como en ‘This Guitar Says Sorry’, pues tiene su mérito replicar con la guitarra eléctrica ese tipo de ritmo tan característico, si bien queda algo atascado por motivos obvios.
El estilo minimalista de Billy Bragg tiene sus limitaciones y por ello es inevitable que encontremos canciones más discretas como ‘St. Swithin's Day’, pero es loable la perseverancia que muestra en estructuras de guitarra elaboradas y de gran empuje como la mostrada, por ejemplo, en ‘Like Soldiers Do’. A pesar de su lentitud, ‘The Myth Of Trust’ conmueve con su letra cruda sobre el protagonista que reconoce su incapacidad para evitar las tentaciones carnales y sus consecuencias, mientras que una trompeta enriquece la historia de amor no correspondido de ‘The Saturday Boy’. En la única canción donde podemos encontrar, por fin, una memorable estructura de guitarra y una emocionante interpretación vocal es en ‘Island Of No Return’, en cuya letra encontramos una referencia al conflicto de las Islas Malvinas, pero para no olvidar que quienes gobernaban en Argentina eran los militares fascistas: “Fighting fascists in the Southern Sea”. Un órgano le acompaña para finalizar el primer disco y lo que era el LP original mediante ‘A Lover Signs’, un nuevo lamento por el amor finiquitado que no tiene mayor interés que ese órgano inesperado.
El segundo disco es en general más olvidable, pues se nota que algunos temas parecen descartes justificados (‘It Must Be A River’) y las versiones transitan entre la insoportable versión de James Brown ‘You Got The Power’, la atrevida emulación rítmica de ‘The Last Time’ de los Rolling Stones y la innecesaria ‘Back To The Old House’ de The Smiths, que ya era acústica e intimista en su origen. Todavía más innecesaria y descarada supone la apropiación del ritmo de ‘This Charming Man’, un clásico de The Smiths, para la versión alternativa de ‘A Lover Signs’. En cambio, el ritmo de ‘Won't Talk About It’ es pegadizo, pero al repetirse tanto durante cinco minutos va perdiendo fuelle a pesar de los detalles instrumentales que va dejando el órgano. Es como si hubiera pretendido hacer una canción pop en su estilo de trovador electrificado. Más ímpetu pone Billy en ‘Talking Wag Club Blues’, pero eso tampoco es suficiente para hacerla destacar.
Como ya se ha dicho, las cuatro últimas canciones conformaron lo que poco después salió publicado como el EP Between The Wars, siendo una de ellas una versión alternativa y algo ralentizada de ‘It Says Here’, que también tiene su encanto de esa manera más lenta. El título del EP parece querer recordar esa definición irónica de la paz como “el período existente entre dos guerras”, de tal manera que el contenido es conceptual y por ello incluye la versión de una canción-protesta británica titulada ‘The World Turned Upside Down’. De manera análoga, actualiza una antigua canción reivindicativa de 1931 titulada ‘Which Side Are You On?’, resucitándola con una palpitante guitarra que transmite por sí misma todo el coraje de la lucha obrera en pro de unas condiciones laborales dignas, sin menoscabo de la estimulante letra que reta sin ambages a tomar partido por uno de los bandos. Hay ocasiones en que no se puede ser indiferente a lo que está sucediendo, existe una obligación moral de informarse e implicarse para defender aspectos relativos a los Derechos Humanos (así, con mayúscula) frente a quien no lo hace. Por último, en ‘Between The Wars’ muestra su desencanto con la situación sociopolítica, pero sin perder la esperanza en la democracia, quizá porque las alternativas a la democracia son los sistemas autoritarios y eso siempre trae violencia y miseria. Cuán necesaria es, para cada generación, la existencia de voces que sepan denunciar con convicción y universalidad la maldad de quienes anteponen el dinero a las personas.
TALKING WITH THE TAXMAN ABOUT POETRY
Año de publicación: 1986
Puntuación:
1) Greetings To The New Brunette; 2) Train Train; 3) The Marriage; 4) Ideology;
5) Levi Stubbs' Tears; 6) Honey, I'm A Big Boy Now; 7) There Is Power In A Union;
8) Help Save The Youth Of America; 9) Wishing The Days Away; 10) The Passion;
11) The Warmest Room; 12) The Home Front.

Si nos fijamos en la parte inferior de la portada del disco, se puede leer “The difficult third album”. En el caso de Billy Bragg es entendible, pues intentar sonar original cuando te basas en la voz y la guitarra como únicos elementos, tiene unas limitaciones evidentes. En el anterior álbum ya había incorporado tímida y puntualmente algunos instrumentos, por lo cual aquí incorpora unos cuantos más, incluida alguna percusión. Precisamente como percusionista aparece acreditado un tal Kenny Jones, que no está claro si se trata del que fue baterista en The Small Faces y luego, tras la muerte de Keith Moon, baterista en The Who. Jones también realiza tareas de producción, lo cual tampoco sería habitual en él, aparte de que su nombre suele escribirse como Kenney. ¿Es una errata? ¿Es otra persona? Lo dejaremos ahí. Volviendo al álbum, resulta evidente que la adición de más elementos a la música, cuando estos no son gratuitos y aportan algo más que simple acompañamiento, permite enriquecer el sonido y mejorar el resultado.
Una vistosa guitarra acústica inicia el álbum mediante ‘Greetings To The New Brunette’, uno de esos cantos de amor que trascienden su significado hacia la política y que van elevando gradualmente el tono hasta una recta final en la que aparecen un solo de guitarra eléctrica (probablemente cortesía del ilustre invitado Johnny Marr) y unos breves coros. Estructuralmente es una canción muy elaborada, sin duda. A continuación, emula el sonido del tren en ‘Train Train’ y en su estribillo instrumental aflora el Bragg más punk y desafiante, extrayendo toda la fortaleza posible de su guitarra en todo un ejercicio de técnica. De manera análoga, los trallazos de guitarra eléctrica que se van sucediendo en ‘Levi Stubbs' Tears’ son de los impactantes, siendo una de las canciones con una estructura más pop y que sale enriquecida al final con la adición de un fiscorno. Respecto al título, Levi Stubbs fue el líder del grupo vocal Four Tops, pero en la letra hay más menciones a algunos de los grandes compositores de la Motown, como el trío Holland/Holland/Dozier. Vuelve a emplear de forma ganadora una estructura pop en ‘The Warmest Room’, alcanzando un sensacional clímax en el estribillo.
En ‘Ideology’ copia las melodías y estructura de ‘Chimes Of Freedom’ de Bob Dylan para lanzar una despiadada diatriba contra el establishment y el sistema sociopolítico en el que mucha gente se enriquece mientras se reparten las sobras en los servicios públicos. Recordemos que el propio Dylan vampirizaba en sus inicios melodías tradicionales o de otros cantautores folk para emplearlos como matriz en la cual acoplar sus letras. Billy hace lo mismo y repite la copia con nada menos que una tonada de la Guerra de Secesión estadounidense, añadiendo su propia letra y retitulándola ‘There Is Power In A Union’ para convertirla en un himno sindical. Siguiendo con los Estados Unidos y con las licencias artísticas, tenemos por un lado algo de country en ‘Wishing The Days Away’ y, por otro lado, en ‘Help Save The Youth Of America’ podemos detectar que Billy entona las estrofas como si fuera Joe Strummer en ‘Rudie Can't Fail’, una de las estupendas incursiones de The Clash en las músicas antillanas. No falta una mención a Chernóbil, pues 1986 fue el año de esa catástrofe nuclear.
La temática del matrimonio, visto ya en esa época como una imposición de la sociedad para que todas las parejas se rijan por unas normas tradicionales y obsoletas, es tratado en ‘The Marriage’, con versos definitivos como: “Love is just a moment of giving / And marriage is when we admit our parents were right”. Cabe destacar la optimista trompeta que le acompaña, que viendo el sentido de la canción deja un sabor agridulce. Es una sensación similar a la que transmite ‘The Home Front’, muy similar en su forma, pero aquí destinada a transmitir la tristeza costumbrista del Reino Unido. Más costumbrista, pero menos interesante en su modo honkey, resulta ‘Honey, I'm A Big Boy Now’, por lo cual se vuelve demasiado monótona al ser una de las dos únicas canciones del disco que llegan a los cuatro minutos. Por otro lado, es una lástima que el estribillo de ‘The Passion’ no sea muy inspirado, pues en las estrofas encontramos al mejor trovador callejero que representa Billly Bragg, transmitiendo una enorme emoción con la guitarra y las melodías vocales, aunque la guitarra sea probablemente de Marr, quien participa también en esta canción. Es quizá esa falta de finiquitar algunas composiciones lo que evita que este tercer álbum pueda ser resaltado en la discografía de Billy Bragg, pero en las letras nunca decepciona este músico.